LA CRÓNICA

LIBROS EN NEGRA Y CRIMINAL,
ARROZ EN LA RÍA DE VIGO.
Llegué, a lomos de mi bicicleta, al templo negro y criminal de la calle La Sal de la Barceloneta. Tras amarrarla y desmontar el sillín ─ voy a poner dificultades para que me roben el nuevo que me han puesto en Decatlon, que, con la crisis, roban hasta los radios de las ruedas ─ y lavarme las manos grasientas ─ hube de arreglar la cadena en mi trayecto previo por la fachada marítima de Barcelona ─ en el reducido lavabo de la librería ─ si desayuno más fuerte es que no entro ─ estreché manos de los allí presentes, que, a esa hora, quince minutos antes de la una, ya eran muchos, lo que presagiaba el éxito de la convocatoria. Saludé a Paco y a Montse, libreros de toda la vida, al autor y colega Leo Coyote que es tan divertido en persona como en sus páginas, y empezaron a llegar conocidos con los que me fui emocionando progresivamente a base de abrazos y besos: la actriz argentina Susana Villafañe, que ejerció de fotógrafa, la bloguera literaria y star mediática Celia Santos, a quien agradecí la elogiosa reseña y la estupenda entrevista que colgó en Más que palabras la víspera, los hermanos Balada integrados por Jordi, a quien hacía tres años no veía, y Andreú, que conserva el bronceado de su reciente estancia en Ecuador; la selecta representación de mi club de fans de Terrassa, bellas y exquisitas; la mezzosoprano Marta Areny, que cumplió la promesa de la noche anterior; el escritor venezolano Marcos Tarré Briceño y esposa, que llegaron rezagados, cuando de los mejillones no quedaban más que las conchas y me trajeron chocolate, de comer, que hay que precisar, y empezamos la presentación a las 13 horas, con puntualidad británica, de pie, en una Negra y Criminal a rebosar de gente, tanta que no cabían todos, y lo hizo primero Leo Coyote, a quien pienso dar un papel en mi próxima novela de mexicanos, que alabó mi libro de relatos La mujer ígnea y otros relatos oscuros que, dijo, en algún momento le causó pavor, para pasar a La Frontera Sur, novela que le pareció magnífica, de las que atrapan y no sueltan, y de la que leyó algún párrafo con dicción excelente; tomé luego yo la palabra para, tras explicar el sistema de selección de mis relatos y los orígenes de La Frontera Sur, que se remontan a Lluvia de níquel, alabar el sentido del humor de Otro día en el paraíso, su irreverencia total, lo bien aplicado de su lenguaje coloquial y la amenidad de sus doscientas páginas, tras lo que hubo salvas de aplausos que precedieron a la ingesta de mejillones y vino tinto: Tanto vendió Leo Coyote que, a los dos minutos, se quedó sin ejemplares que firmar. Yo sí tuve. Firme en la librería, firmé al sol, firmé de pie, y en cada uno de las dedicatorias puse Barceloneta en vez de Barcelona, porque Barcelona es un conjunto de lands. Entre autógrafo y autógrafo pude saludar a Teresa Muñoz, la jovencísima directora de adultos de EDB, y a la escritora Cecilia Bardají que me obsequió con un ejemplar dedicado de su primera novela La perdiz blanca que ya estoy leyendo con placer sumo.
El sol y el hambre llevó a un selecto grupo hasta La Ría de Vigo de la Barceloneta en el que tuvieron que improvisar una jaima y desmontar medio restaurante para acomodar a los 19 comensales tras la deserción, afortunada, de los venezolanos, porque no se cabía. Con buen vino blanco brindamos por nuestros éxitos literarios, los de Leo Coyote, que había agotado los libros, y los míos, que este año entré con buen pie. Y picando pescadito frito, calamares y croquetitas hicimos tiempo para las maravillosas paellas que vinieron luego, que estaban realmente buenas pese al estrés que le dio al dueño del restaurante al ver semejante grupo desembarcar en sus reales. A los postres. la mezzosoprano Marta Areny, jaleada por su vecina de mesa Cecilia Bardají, se arrancó a cantar una habanera que todos escuchamos con devoción mientras saboreábamos los xarrupets de llimona con vodka: Celia Santos que, además de derrochar simpatía, es paisana, y Susana Villafañe, situadas a mi siniestra y diestra, inmortalizaron el evento con las fotos que acompañan, esta crónica. Se habló, como no, de literatura, se pasó luego al cine, a la música, que todos éramos muy cultos, y hubo, en todo momento, lo que por estas tierras del norte se llama bon rotllo.
Sin exageraciones, la mejor presentación de mi vida, por los que estuvieron, a los que, desde aquí, doy las gracias y espero ir viendo siempre que me dejé caer por Negra y Criminal.
Mil gracias, o dos mil, a Celia Santos y Susana Villafañe que fotografiaron el evento y me prestaron, ¿o no?, las fotos.

Comentarios

Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
Pues, las fotos ya son tuyas. Y hay un vídeo que estoy enviando a youtube: En cuanto estélisto te pasaré el enlace.
Fue un día fantástico.
Cariños.
Susana Villafañe
Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
http://www.youtube.comwatch?v=3ouTnXKX-0U
Lo prometido es deuda, así que te paso el enlace del testimonio fílmico de este evento.