LOS LIBROS DE MIS AMIGOS

LOS HOMBRES INTERMITENTES
Francisco Javier Irazoki
Hiperion, 2006
123 pgs.

Lo mejor de mi cara es la lechuza. Vive impasible, subida a unas zarzas blancas.
Resulta imposible no sucumbir de admiración ante la prosa poética que despliega Francisco Javier Irazoki en este libro. Los hombres intermitentes, que reúne textos escritos entre 1999 y 2003 en su exilio voluntario de París, es una miscelánea coherente que aproxima al lector el aliento poético de este bardo navarro. La belleza de sus páginas testimoniales reside en la precisión de sus palabras, en lo trabajado de sus frases, pero sin que ello se note, en ese mundo de sentimientos que cada uno de esos breves relatos, pensamientos precisos, pinceladas que captan un momento, como una instantánea fotográfica, destilan. Hay retazos de niñez y juventud, perfectamente expresados, demoledores ─No conoci al que murió en el vientre de mi madre. Mi abuela lo recogió, dijo que era grande como un guía y lo puso en el hoyo─, pinceladas de paisajes ─ Nevaba cinco o seis veces al año. Pero era de verdad, y los prados, las casas y los árboles amanecían cubiertos de color blanco que cegaba a los caballos ─ apuntes de un humanismo profundo ─ Soy de esos vascos a los que,en su infancia, el cuartel de la Guardia Civil no les infundía miedo sino pena ─, habla sin tapujos de su grave accidente ─ Al igual que el topo y la astilla, conocí el dolor, me aparté y fui a hablar a una piedra ─ y el amor ─ Pronto llegaron los primeros besos. Aunque esperados, nos sorprendió su sabor a hupe y hoja muerta─, sin rehuir el terrorismo que sacude su tierra.
A veces el fruto artístico guarda una relación similar con el hombre que lo hizo. Y así, el conocimiento de un número razonable de pormenores relativos a su vida exime a nuestra atención de sentirse reclamada de manera exclusiva por un compuesto de signos que vale o que se dice por sí solo, desligado de la emoción particular en que se originó. Quizá por ello no resulte del todo superfluo ofrecer un puñado de notas acerca del autor de Los hombres intermitentes, dice Fernando Aramburu en el prólogo, que es otra pieza literaria del libro.
Con Los hombres intermitentes se topa uno con un racimo de textos bellísimos macerados en el caldo de los recuerdos, un puzle disperso con el que se arma la personalidad del poeta y sus claves vitales a través de un anecdotario de muchos años en el que cada palabra tiene su peso y el lenguaje se convierte en un instrumento preciso que escarba el corazón. Como sucede a todo creador vasco, sea de la disciplina que sea, existe en la obra un poso telúrico determinante, un apego del hombre a su tierra como territorio inmediato y paisaje que perdura en la distancia física y temporal. Libro íntimo y valiente, en el que se entrecruza el dolor y la ternura, lleno de sentimientos e imágenes sorprendentes a las que recurre el autor con maravillosa pericia, de una calidad literaria indiscutible, un atajo que nos adentra en el universo vital y literario de Irazoki, uno de los grandes poetas de nuestro tiempo, y cuya lectura es ineludible para todo el que ame la lírica y la buena literatura.

MUERTE ROÑOSA
Francisco Javier Irazoki

CUÁNTO me gustaban sus manos en mi cuerpo asesino.
Palpaba con cuidado de amante aprensivo todo mi mecanismo. Me transmitía la mezcla de placer y temor en cada una de las manipulaciones. Creo que incluso sentí su orgullo cuando me introdujo en la bolsa y me transportó al lugar del crimen. Ningún otro hombre de la organización estaba autorizado a tocarme.
Yo debía estallar debajo de un coche, donde fui colocada con el miedo frío que impongo, en el instante en que el enemigo encendiese el motor. Un detalle desbarató el plan: aparcado en las afueras de la ciudad, el automóvil había sufrido un percance mecánico y el dueño desechó la idea de repararlo. El futuro consistirá en deshacerse bajo la hojarasca y los óxidos.
Han pasado muchos meses. La tierra y los pequeños animales que veo desde el vehículo al que estoy adherida me ayudan a adivinar las estaciones sucesivas. Las hormigas atareadas, el barro, la hierba que crece o la nieve que se diluye en el descampado miden mi lenta despedida.
La roña avanza sobre mis metales. También el musgo y otras formas de vida que se burlan de mi impotencia.
Oigo griterío humano y ruidos de máquinas mientras envejezco tan abandonada como vosotros.
*Muerte roñosa forma parte de los textos que integran Los hombres intermitentes.

Francisco Javier Irazoki (Lesaka, Navarra, 1954) Fue periodista musical en Madrid. Formó parte de CLOC, grupo de escritores surrealistas. Ha colaborado con el fotógrafo Antonio Arenal. Desde 1993 reside en París, donde ha cursado diversos estudios musicales: Armonía y Composición, Historia de la Música, etc. Árgoma (1980), La miniatura infinita (1989-1990) y Cielos segados (Universidad del País Vasco, 1992), en donde recopiló toda su poesía hasta 1990, son algunos de sus libros de poemas. Hiperión le publicó en 2006 Los hombres intermitentes, volumen de poemas en prosa, y en 2009 La nota rota, semblanzas de músicos.
Entrevista de Francisco Javier Irazoki a Diario de Noticias
"Soy un hombre recompensado por la poesía, practicarla me permite vivir ligero"
En su caso, la poesía es más que una pasión. Es su forma de existir. No caminaría igual por la vida sin la hoja en blanco, en la que vuelca sus alegrías y sus dolores. Francisco Javier Irazoki (Lesaka, 1954) participó ayer en Alzuza en los 'Encuentros con la poesía' del Museo Oteiza.

-¿Cómo se siente hablando de poesía en la casa de Oteiza?
Muy emocionado. Yo conocí a Oteiza simplemente porque lo admiraba. Primero leí su libro de poemas Androcanto y sigo , y después el resto de su obra: Quosque Tándem, Ejercicios espirituales en un túnel ... Y lo que hice fue venir a visitarlo. Antes llamé por teléfono y hablé con Itziar, su mujer. Aparecí y él salió a la puerta. Al principio me recibió con cierta tensión. Luego me miró a los ojos y me dijo: pasa . Y luego ocurrió que no quería que me fuera, quería que me quedar a cenar, a dormir, y que pasara el resto de mi vida con él (sonríe).

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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Francisco Javier Irazoki acaba de publicar el libro "La nota rota" (Edt. Hiperión). Es diferente a "Los hombres intermitentes" y puede sorprender a los lectores de éste. Pero seguro que no va a decepcionar.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Voy a leerlo. Irazoki es un gran poeta.