PRIMICIA

ERA UNA CASA
Lorenzo Lunar

El escritor santaclareño Lorenzo Lunar Cardedo recibió el premio José Soler Puig en su XII edición —convocado en Santiago de Cuba en ocasión del aniversario 38 de la Editorial Oriente— con la novela: La casa de tu vida.
La obra cuenta los conflictos de un escritor que nunca ha tenido una vivienda propia: «es un hombre que vivió siempre en la casa de sus padres y llegado el momento, se da cuenta de que ahora vive en la casa de sus hijos».

Les ofrezco el inicio de la novela de mi amigo cubano al que tanto aprecio tengo en lo personal como en lo literario


Era una casa en el centro de la ciudad. Junto a la plaza fundacional. A un costado de la iglesia donde se ofició la primera misa para bendecir la villa.
Era una casa construida con el sudor de negros esclavos.
Tocada por el espíritu mudéjar que clandestinamente cruzó el océano para instalarse en esta nueva tierra.
Una casa levantada con el oficio de maestros de obra sevillanos, con el talento y la entrega de carpinteros gallegos.
Era una casa pensada por constructores italianos en complicidad con jóvenes criollos, que viajaron a Europa para beber la savia que renacía en el continente madre.
Era una casa reconstruida con azúcar y ron. Revolucionada con pensamiento industrial. Restaurada con dinero e ideas de la próspera Norte América.
Era una casa de una sola planta y fachada rectangular.
Con un portón de cedro de dos hojas y una pesada aldaba de bronce.
Con ventanales de persianas, separados del suelo por zócalos de mosaicos, y con lucetas de vitrales sobre los dinteles.
Era una casa de muros de cantería, gruesos y lisos. El de la fachada coronado por un pretil con balaustradas de piedra.
Tenía a la entrada un zaguán y a continuación un amplio patio interior rodeado por galerías porticadas. Los voluminosos techos de rojas tejas de canal eran soportados por columnas de madera.
El suelo del patio era de losas de barro y estaba cubierto de un musgo verde resguardado por la humedad de las plantas ornamentales sembradas en los canteros.
En el centro del patio había un tinajón de cerámica roja y a un costado estaba el aljibe.
Era una casa con muchas habitaciones que daban al patio. Sus puertas y ventanas tenían rejas ornamentales de barras de hierro lisas y circulares, amachimbradas en bastidores de madera.
Era una casa…

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