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Mostrando entradas de junio, 2011

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 29 de junio de 2011
Anoche también hubo tormenta y se fue la luz durante unos instantes, los precisos para que tuviera que bajar a tientas, asido a la barandilla, las empinadas escaleras de la buhardilla hasta el dormitorio. Más vale que no te rompas nunca una pierna en esta casa, me dijo el otro yo que bajaba iluminado por la luz de los relámpagos, o tendrás que reptar por los escalones como una serpiente.
Se duerme bien con la lluvia, con el rugido de los truenos. Por alguna rendija entraba el olor a tierra mojada mezclado con el aroma de los primeros panes del obrador de la esquina. Maravillosa conjunción de perfumes.
Me fui a dormir tarde, porque estuve reescribiendo esa novela negra que, al principio, no me acababa de convencer pero que, tras los últimos arreglos, me está gustando y crece en páginas y en detalles. Los nombres de los personajes tienen una importancia capital, aunque eso que diga parezca una absurda frivolidad. Dejé de leer La ciudad de los prodigios de…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 28 de junio de 2011
Nada es casual, nada ocurre porque sí, todo tiene su explicación e interpretación, decía el personaje oriental de Un cuento chino al descreído y malhumorado ferretero argentino interpretado por Ricardo Darín que cuenta una y otra vez los clavos de las cajas que le envían sus proveedores para comprobar que siempre faltan.
Así debe de ser. Y no porque lo diga esa fábula argentina que vi no hace mucho y recomiendo, a pesar de ser una película sencilla y simple. ¿No es la sencillez de un huevo frito la perfección culinaria? ¿No está un bosque, con sus prados, sus ríos, cascadas y lagos muy por encima de un jardín dieciochesco?
Instalado mi equipo de música en la buhardilla, encima de una de las estanterías de madera negra que hace una semana monté, o puede que ya sean diez días, porque dejé de medir el tiempo, me percaté de que los CD debían de andar en alguna caja de alguno de mis almacenes logísticos que fui dejando por el largo camino de la mudanza de Gr…

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Valle de Arán, 27 de junio de 2011
Me acosté tarde porque anduve de noche por la montaña, por el Cloth de Baretges que retraté con la luz mágica del atardecer. Mientras la luz se apagaba, que tardó, por cierto (no fue noche cerrada hasta las ¡¡¡11 y media!!!) perseguí con mi teleobjetivo a un par de jóvenes ciervos por las montañas, que se mantenían a una prudente distancia de mí y bramaban. Sí, voy aprendiendo cosas: aquel ladrido seco y amenazador que había escuchado días atrás en los bosques es el bramido de los ciervos. Ya no me inquietaré. De regreso, ya en el coche, serpenteando por la pista forestal que lleva al Portillón, mis faros deslumbraron a una manada de jabalíes, quince o veinte, en la que abundaban las crías, diminutas, juguetes animados, que huyeron montaña arriba. Y ya llegando al pueblo, en la rotonda de entrada, otro ciervo emprendió carrera hacia el cercano bosque. Noche muy concurrida. La naturaleza, al menos aquí, no acusa la crisis, así es que me queda el recurs…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 26 de junio de 2011
Tener un despertador solar, hasta que fui a parar al Valle, era un lujo impensable. Pero uno se acaba acostumbrando a que el sol sea lo que te despierte cada mañana, lo ve natural, y lo es, el sol y ese aroma anisado del obrador de pan que trabaja las veinticuatro horas del día, en tres turnos, y cuyo horno encendido es el único rumor de la noche.
Anoche me acosté tarde. Porque estuve escribiendo, o reescribiendo, esa novela negra que he recuperado después de dudar si valía la pena hacerlo o sencillamente olvidarme de ella. ¿Pero no se multiplican las atenciones y cuidados cuando un hijo no nos sale tan inteligente, audaz y atractivo como los otros? Después de corregir algunos capítulos, introducir nuevos, rehacer muchos diálogos que me parecían completamente impostados, decidí dar un paseo nocturno a ver las estrellas, porque el día había sido extraordinariamente despejado. Opté, en un principio, por coger el coche y trasladarme al Cloth de Baretges, …

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 25 de junio de 2011
La rayo de sol me dio en los ojos a las 9 y media, exactamente, y me despertó. Fue la luz, no los balidos de las cuatro ovejas que pacen en un cercano prado ni los gallos de los alrededores. Miré el cielo: radiante, sin una sola nube.
La belleza del Valle, en días como hoy, es demasiado absorbente, te arrastra al exterior y te impide trabajar. Los días grises y de lluvia son más productivos, aunque resulten más trágicos. Por eso, después de comprar El País, con el chute vital del sol, tomo el coche y decido pasar a Luchón, Francia, por una serpenteante carretera entre sucesivos bosques de abetos y pinos negros que culmina en el puerto de El Portillón y desciende luego, vertiginosamente, pasando al lado de una enorme cascada, hasta esa pequeña población con aires de grande. Mi idea es comprarme una bicicleta de montaña en Luchón, pero cuando llego a la tienda que ya conozco de otros años, la encuentro cerrada. Para los franceses el mediodía es de 12 a 1…

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Valle de Arán, 24 de junio de 2011
Creo que habito en un mundo aparte, una excepción. Mientras anuncian temperaturas que pueden alcanzar los 40 grados aquí el termómetro no sube de los 12. Siguen las nubes, ancladas entre las montañas, clavadas a sus lomas, formando parte ya de ellas. Con esa visión de nubes me hago caldo, una gran olla con lo que tendré sopa para quince días pues ya se sabe como el caldo se va multiplicando a base de sucesivos hervores. Y luego pollo con algo de curry y patatas. Cuando ya está ese caldo de verano que hago porque me da la sensación térmica de que estoy en invierno, sale el sol, de repente, entre las nubes que van desapareciendo y mostrando un espléndido cielo azul. Cuando voy a comprar el diario, hoy Público porque viene con película, decido sentarme en una terraza y leerlo por encima y así disfrutar del tiempo veraniego que, de repente, llegó al Valle. Acompaño la lectura con una cerveza y una infame tortilla de patatas. No sé por qué cuesta tanto enc…

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Valle de Arán, 23 de junio de 2011
Sigue lloviendo. Por eso todo está tan verde y el agua brota de la tierra, de las rocas, se despeña desde las alturas. La belleza del Valle tiene esa dependencia: la lluvia. Hoy un manto de nubes sepultó Arán y ocultó todas las cimas de los montes. No se movieron. Tampoco bajaron.
Me acordé de que hoy es la verbena de San Juan. Fui a mi panadería a comprar varias cocas para endulzar mi vida. No compré cava porque no tengo con quien brindar. Y regresé a casa, con El País bajo el brazo y una cierta nostalgia por la soleada Granada, sus terrazas, la de Las Titas adonde solía ir para leer el periódico mientras bebía una cerveza, El Pícaro en donde escuchaba jazz, las cuestas del Albaicín y el Sacromonte por las que tantas veces he ascendido, la Alhambra iluminada que brilla como oro cada noche granadina, las tertulias en el Yerbabuena sobre literatura y política, las copas del afrutado Calvente en Garnati de mi antigua calle, los ojos ambarinos, los chinos…

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Valle de Arán, 22 de junio de 2011

Hoy asistí a la primera tormenta de verano. Fue curiosa. Empezó por la tarde, justo cuando acababa de subir todos los elementos de las librerías y de la mesa comprada en Ikea por los tres tramos de escaleras y poner a prueba mis dotes como montador de muebles: aprobado bajo. Tendré que repetir una librería que me quedó para septiembre. Primero la buhardilla se llenó de moscas pesadas, de vuelo enloquecido e irregular que mataba contra el teclado de mi portátil con el manual de montaje de la mesa, un sinfín de gráficos que no he terminado de entender, cuando se posaban en la letra K, la de Kafka; luego, con sol, empezó a tronar. No me pareció serio: faltaba la ventolera que precede a las tempestades. Mucho más tarde surgieron nubes oscuras y descendieron por las vaguadas, rozaron las laderas boscosas de las montañas, cubriéndolo todo con su neblinosa apariencia. Hasta el Garona desapareció engullido por esa masa gaseosa cargada de lluvia. Luego llovió,…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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DOMINGO, 19 DE JUNIO:
LOS INDIGNADOS TOMAMOS LA CALLE
Valle de Arán, 16 de junio de 2011


Es hora de pasar de las palabras a los hechos, de involucrarse en un movimiento que es de todos los desencantados con este sistema democrático que, ante la crisis, ha demostrado su total y absoluta incapacidad, de estar en primera línea de la lucha, de sumar fuerzas con nuestra presencia activa en ese movimiento que está calando en la sociedad y empieza a preocupar a nuestra clase política. Es el momento de manifestar nuestra indignación en voz alta y acudir a esa gran manifestación del domingo 19 de junio en todas las ciudades de España.

Dejo las verdes praderas para pisar con fuerza el asfalto.

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 15 de junio de 2011
La indignación sube un escalón y deja de ser amable en Catalunya. La indignación, per se, no puede ser amable, era un contrasentido. Pedir amabilidad y buenas maneras mientras se producen a diario centenares de desahucios, se incrementa el número de parados y las colas ante los comedores sociales se vuelven interminables es un contrasentido. El president Artur Mas se queja de que ha tenido que aterrizar en helicóptero para estar en la sesión de los recortes sociales del Parlament de Catalunya porque los indignados cercaban el parque de la Ciudadela. Cientos, quizá miles de catalanes no disponen de vivienda ni trabajo, honorable president Mas que ha subido el sueldo en tiempos de crisis a unos cuantos cargos de confianza. Se ha cruzado una línea roja, acusa Mas, indignado con los indignados. Los políticos, separados del pueblo, la cruzaron hace mucho tiempo gobernando en contra de la mayoría social de este país. Son unos cuantos miles frente a los mill…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Madrid, 12 de junio de 2011
Lucía un sol radiante, pero a las 11 de la noche aún se podía pasear sin demasiado agobio por el parque del Retiro. Me sobrabra la chaqueta, pero sin ella me siento desnudo. Busqué la caseta 78, la encontré y me di cuenta de que no era la mía. Maldito despiste. Probé en la 87. Sí, en efecto: simple alteración numeral. A las 12 horas entré con puntualidad británica mientras Escarlati, el librero de Estudio en Escarlata, colocaba la cuarta parte de mis obras completas. Ya sentado empezaron las firmas a pesar de que me sentía muy pesimista ante la jornada. Una paisana de Salamanca me alargó LLUEVE SOBRE LA HABANA. Hablamos de nuestra patria común. Cae otro libro. Y otro. Periodo de descanso que empleo en mirar los muchos paseantes que deambulan entre las casetas de la Feria del Libro de Madrid. No firmaré más, me dice un otro yo agorero. Pero firmo. Varias lectoras que van a viajar pronto a Cuba se lanzan sobre mi novela habanera. No es una guía de viajes, advi…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 8 de junio de 2011
Me voy a cortar el pelo después de desayunar café con leche, tostada con mantequilla y miel y llegar tarde a los Desayunos de TVE1: la culpa fue de un sueño en el que me demoré, una especie de vodevil estresante en el que debía ocultar, en mi piso, a dos mujeres que, de verse, se enzarzarían en brutal pelea, y mantenerlas a cada una en una habitación sin que salieran de ellas por si coincidían en el pasillo me estaba costando sudor y lágrimas. No tengo interpretación al sueño, doctora. Interrumpo la fumada de un pitillo, a la puerta del establecimiento, de la joven peluquera para preguntarle si me puede aligerar mi melena. Lanza la colilla a la calle tras una última calada, gesto poco cívico que me abstengo de criticar. Así fumo menos, me dice mientras sonríe, agradeciendo que llegue en ese momento para frustrar su fumada. Es una chica que lleva una mecha color caoba en medio de su pelo negro, mide metro sesenta y derrocha simpatía. Mi cabello hace lus…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 7 de junio de 2011
Sí, en efecto, la miel del Valle de Arán que compré el día anterior y que hoy he comido, durante el desayuno, sobre pan untado con mantequilla francesa, es extraordinaria. Es esa miel espesa, que se corta con cuchillo, y nada tiene que ver con esa miel industrial y liquida que consumen los urbanitas, que consumía yo cuando lo era. Es la miel de mi infancia en ese pueblo de Castilla que me servía mi tía escritora como merienda. También la mantequilla es otra cosa, más densa y sabrosa. Con ese buen inicio del día, a pesar del tiempo gris y de las nubes que cubren montañas, me siento en el sofá para disfrutar, sí, de ese programa que debería llamarse Las Meriendas de TVE1 y no Los Desayunos, para que los viera la mayor gente posible, que conduce esa periodista extraordinaria, incisiva pero educada, modélica para su profesión, que es Ana Pastor a la que, seguramente, cuando gane las elecciones el Partido Popular, sustituirán por Urdacci o Buruaga, y el mér…

PRESENTACIONES

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LA ÚLTIMA PRESENTACIÓN
EN GRANADA
Las fotos son de José Luis Zacagnini

Tuvo un carácter muy especial la presentación que Gregorio Morales hizo de mis dos últimas novelas en Librería Picasso de Granada el pasado 27 de junio. El escritor granadino, adalid de lo cuántico, estuvo brillante y ocurrente al establecer paralelismos entre dos novelas tan dispares como Tu corazón, Idoia y Llueve sobre La Habana. ¿Tienen puntos comunes? Pues sí, y me di cuenta de ellos cuando Gregorio los enumeró. Los protagonistas son desencantados, atípicos dentro de su profesión, si ser etarra es una profesión, cultos, algo que le sorprende a Gregorio Morales, pero haylos dentro del mundo de ETA, amantes de la literatura. ¿Son Aitor y el instructor Rodríguez Pachón un alter ego del autor? se pregunta el presentador. Más paralelismos: los dos están perdidamente enamorados y los amores se frustran. ¿Recoges un gran amor de tu vida? me interroga Gregorio Morales que destaca la perfecta ambientación de las dos nove…

EL ARTÍCULO

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Este artículo fue previamente publicado en El Informal
ÁGORA
José Luis Muñoz
Cuando estallaron las revueltas en el norte de África me pregunté cuánto tiempo tardaría en saltar ese fuego el Mediterráneo y llegar aquí. Lo que empezó con la inmolación del joven tunecino Mohamed Bouazizi se ha convertido en uno de los movimientos más insólitos e imprevisibles de este siglo marcado por el derrumbe de las Torres Gemelas y la crisis, o estafa, global. Las revueltas árabes, que siguen con diversa fortuna – encalladas en Libia, en donde se libra una feroz guerra civil, y en Yemen, en donde su sátrapa de turno no acaba de irse – son un movimiento amplio de repulsa impulsado por una juventud sin horizontes que reclama democracia y trabajo. La misma que aquí, aunque en España gocemos, formalmente, de una democracia cuya salud empezamos a cuestionarnos.
Los jóvenes españoles, a los que media Europa tildaba de mudos y conformistas, han cogido esa antorcha y han ocupado calles y, sobre todo, plazas de n…

LA PELÍCULA

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THE COMPANY MEN
John Wells

La crisis global ya tiene su primera película de ficción, después del documental Inside Job, que es un film terrorífico, y, aunque uno desearía una mayor dureza en su planteamiento, lo cierto es que el film de John Wells, un realizador televisivo con oficio, resulta bastante efectivo al narrar como el desplome del mundo financiero, debido al trapicheo de unos cuantos, afecta a la vida de las personas, manda al garete sus los de vida y convierte sus existencias en dramas.
Son millones en el mundo los que se han quedado sin empleo. John Wells pone caras, nombres y apellidos a esa fría estadística, a esos porcentajes de personas que engrosan las listas del paro y que difícilmente podrán encontrar un empleo digno, y lo hace siguiendo los avatares de tres empleados muy distintos, generacionalmente, por los cargos que ocupan y por su relación con la empresa de la que son despedidos. Por un lado está el joven Bobby Walker (un Ben Affleck muy creíble en su papel), un t…

EL LIBRO

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ROJO EXPRESS
Marcos Tarre Briceño
Editorial Mondadori
370 páginas
Por desgracia para los que la padecen, la violencia en Venezuela forma parte de la vida cotidiana y ello, en buena parte, por culpa de unas autoridades incompetentes, que no saben o no quieren atajar un problema enquistado, y de unas fuerzas policiales corruptas, lugar común en buena parte de esa Latinoamérica fustigada por toda clase de malandros impunes. Y nada como la novela negra para narrar esa realidad social que sacude el continente.
De entre los muchos delitos que se producen en la convulsa Caracas, una de las ciudades más violentas del planeta, quizá la más, es el secuestro uno de los más rentables para los delincuentes y de los más comunes, y de eso va la última novela del venezolano Marcos Tarre BriceñoRojo Express, un thriller impactante que deja sin resuello al lector y lo conduce a través de una trama, tan ingeniosa como bien llevada, a múltiples escenarios, porque se trata de una novela poliédrica que ensambla…

LA FIRMA INVITADA

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BASTA DE SOLEDADES
Laura Massolo



Yo lo quiero a Lucio. Es tan difícil demostrarle mi cariño como soportarlo. Pero lo quiero de veras.
Mamá dice que le debemos lo poco que tenemos, que si pude terminar la escuela fue gracias a él, que nos ha cuidado siempre a las dos.
Lo quiero por todo eso y porque le imagino cierto desamparo más allá del gesto hosco, del desdén, de las burlas. Y porque a veces me gustaría poder abrazarlo, como supongo que se abraza a un padre, aunque él no me lo permita, aunque diga tantas malas palabras, aunque haya que verlo, todo el día y todos los días, llenando de basura esas botellas plásticas.

Los sábados salgo de la tienda a las tres de la tarde, así que llego cuando van diez o quince minutos de ese programa del solitario que miran desde hace unos meses. Mejor dicho, el que mira mamá, porque Lucio no hace otra cosa que reírse y decir que los que van a ese programa son unos pajeros. Mamá lo hace callar, le pide que la deje tranquila, que es el único programa que a …

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Valle de Arán, 6 de junio de 2011
Ayer subí al Cloth de Baretges. Me llovió por el camino, pero también lució el sol. Pero predominaban las nubes. Parece que traje conmigo el mal tiempo. Cuando llegué a mi destino las nubes tapaban el escenario más bonito del enclave: las montañas aserradas de Francia. No estuve solo. Cuando me disponía a echar una siesta un cuatro por cuatro blanco la interrumpió, trepó por una verde montaña que hay frente al refugio y vomitó dos ocupantes y tres perros. Los perros correteraron por la montaña, sin olfatearme. Los hombres se enfrascaron en una conversación que, a pesar de la distancia, escuché con claridad. No planeaban ningún asesinato. Descendiendo, algo parecido a un ladrido, que salía de la arboleda, me hizo detener. No era un perro, porque el gruñido era seco, cortante, y el sujeto que lo emitía debía de ser mamífero a juzgar por su potencia. Si no tuviera un buen garrote, que lo cogí del campo el día anterior, me habría inquietado. Así que seguí …