DIARIO DE UN ESCRITOR

Valle de Arán, 28 de junio de 2011
Nada es casual, nada ocurre porque sí, todo tiene su explicación e interpretación, decía el personaje oriental de Un cuento chino al descreído y malhumorado ferretero argentino interpretado por Ricardo Darín que cuenta una y otra vez los clavos de las cajas que le envían sus proveedores para comprobar que siempre faltan.
Así debe de ser. Y no porque lo diga esa fábula argentina que vi no hace mucho y recomiendo, a pesar de ser una película sencilla y simple. ¿No es la sencillez de un huevo frito la perfección culinaria? ¿No está un bosque, con sus prados, sus ríos, cascadas y lagos muy por encima de un jardín dieciochesco?
Instalado mi equipo de música en la buhardilla, encima de una de las estanterías de madera negra que hace una semana monté, o puede que ya sean diez días, porque dejé de medir el tiempo, me percaté de que los CD debían de andar en alguna caja de alguno de mis almacenes logísticos que fui dejando por el largo camino de la mudanza de Granada al Valle. ¡Vaya! Me quedo sin música, rezongo, con la necesidad que tengo de ella para alimentar mi espíritu.
Pero no iba a ser así. Abrí una caja olvidada en el garaje y allí estaba mi tesoro musical y hoy, a ciegas, a tientas, después de un desayuno tardío que me ha impedido asistir a los Desayunos de Ana Pastor, meto la mano en ella y saco 3 Gymnopédies-6 Gnoossiennes de Erik Satie. Precisamente ese CD entre doscientos porque era el primero. ¿Lo vuelvo, como si no lo hubiera visto, a la caja o lo escucho? pregunto al otro yo. Lo escuchas, me responde, como prueba de fuego.
Es difícil definir tanto minimalismo musical como esas vanguardistas piezas del normando Satie, variaciones sobre una misma nota, solos lentísimos de piano, pulsaciones de teclado aislados y separados entre sí, y tantísima belleza, nostalgia, poesía destilando de esas melodías aparentemente simples. La magia del arte muchas veces no necesita de grandes sinfonías ni orquestas de muchos instrumentos, bastan pequeñas notas ejecutadas al piano como éstas, que escucho, en mi buhardilla, para estremecerme.
Descubrí a Satie cinco años atrás, aunque Gymnopédies ya la había escuchado con anterioridad sin saber quién era su autor. Algún inteligente director de cine la había utilizado como banda sonora de su película. Luego, por esas casualidades de la vida, en un viaje a Normandia, no sé bien cómo, me encontré en su casa natal convertida en museo, deambulé por las oscuras habitaciones de suelo de madera oscura y crujiente en donde el músico había destilado de su corazón esas tristísimas cadencias y me preguntaba en quién pensaba su compositor mientras lo hacía. ¿Una mujer? ¿Por qué ocupan ellas la centralidad de nuestras vidas? ¿Qué magia extraña tienen, o nos imaginamos, que viene a ser mucho más peligroso?
Paladeo a Satie en el Valle, sus notas de piano que vuelan sobre los trinos de los pájaros, sobre el silbido del viento que trae consigo una formación de nubes, lo disfruto a pesar de que estoy rompiendo la promesa que me hice de no oír más esa pieza, y salgo indemne de esa prueba de fuego que me he impuesto, seguramente porque no soy el mismo que lo escuchó hace cuatro años y medio ni lo seré más. Media una eternidad. Y eso es lo que me entristece.

Comentarios

Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
«Un cuento chino » es la película que tengo apuntada para ver en cuanto pueda. Últimamente, Darín me encanta como actor; se ha crecido muchísimo desde que empezó a actuar.
Casualmente Satie es el compositor que ha utilizado la directora del corto «Soledad», que protagonizo, Paloma Zapata, y que siempre te prometo hacértelo ver. Te paso el enlace para que lo hagas cuando lo desees:
http://www.vimeo.com/1904337
Sigue disfrutando de esos momentos que te está regalando la vida.
Cariños
Susana
M. Deveriá ha dicho que…
Yo también he visitado su casa, en honfleur. Aún recuerdo la fachada con vigas de madera a la vista. ¿Por qué no somos capaces de escuchar ciertas piezas de música que alguna vez nos cautivaron? son, en efecto, verdaderas pruebas de fuego.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Vi tu corto, Susana, y me pareció magnífico y tu interpretación sobresaliente. Satie es muy cinematográfico.
Pues Darín está estupendo en esa película que es muy simpática, y, como el título dice sin engaño, un delicioso cuento chino.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Deveria, hay músicas que producen dolor. La capacidad de la música por llegar directamente al corazón y pulsar todas nuestras fibras sensibles no la tiene la literatura, la pintura, el cine ni ningún otro arte. Mahler es mi compositor favorito, pero no soy capaz de escucharlo, me derrumbo. Tengo todas sus sinfonías en vinilo y algún día iré a por ellas y a por mi viejo y pesado Vieta.
M. Deveriá ha dicho que…
Es verdad. La música tiene un efecto muy poderoso.
M. Deveriá ha dicho que…
Es verdad. La música tiene un efecto muy poderoso.