EL LIBRO

ROJO EXPRESS
Marcos Tarre Briceño

Editorial Mondadori
370 páginas
Por desgracia para los que la padecen, la violencia en Venezuela forma parte de la vida cotidiana y ello, en buena parte, por culpa de unas autoridades incompetentes, que no saben o no quieren atajar un problema enquistado, y de unas fuerzas policiales corruptas, lugar común en buena parte de esa Latinoamérica fustigada por toda clase de malandros impunes. Y nada como la novela negra para narrar esa realidad social que sacude el continente.
De entre los muchos delitos que se producen en la convulsa Caracas, una de las ciudades más violentas del planeta, quizá la más, es el secuestro uno de los más rentables para los delincuentes y de los más comunes, y de eso va la última novela del venezolano Marcos Tarre Briceño Rojo Express, un thriller impactante que deja sin resuello al lector y lo conduce a través de una trama, tan ingeniosa como bien llevada, a múltiples escenarios, porque se trata de una novela poliédrica que ensambla todas sus piezas para que el lector tenga una visión panorámica de lo que sucede cuando se produce un secuestro. Y así acompañamos al ex policía Gumersindo Pérez en su investigación de los hechos y en sus intentos negociadores; admiramos la firmeza con que el empresario Melean reacciona ante el secuestro de su hija Tereya, manteniendo la cabeza fría ante tanto tormento; nos horrorizamos con el cautiverio de la secuestrada a la que le amputan un dedo y amenazan con trocearla; y despreciamos a los secuestradores que se esconden bajo las siglas de un grupo ultraizquierdista que nace al socaire del bolivariano Hugo Chávez, personaje en la sombra de todo lo que sucede en Venezuela y la polariza como nadie.
Tiene el autor de Operativo Victoria, novela que fue finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, un especial don para crear personajes, y los que llenan las páginas de su Rojo Express están perfectamente caracterizados gracias a trabajados diálogos que hacen progresar la novela. Domina el venezolano el habla del hampa de su país y ello redunda en lograr un mayor realismo en el texto, porque la novela es pura realidad documental de lo que sucede a pie de calle en Caracas.
─Mano, Caramelo, le diste entre los dos ojos, oye…Casi en el medio. Lástima que fue con un 38, con la nueve le vuelas los sesos…Parece que ni siquiera tiene orificio de salida.
─¿Viste la cara de culillo que puso cuando lo tiré?
─Sí, la misma cara de susto que puso el culebra de El Tuerto cuando lo quebramos. Estaba muerto y no se lo creía.
Reúne Rojo Express todo los ingredientes que pueden enganchar a los amantes del género: trama bien urdida, dosis de acción y violencia, erotismo indisoluble con la idiosincrasia caribeña y sentido del humor, aunque muy negro. No se corta Tarre Briceño a la hora de narrar los momentos más brutales, hurgando en lo terriblemente físico que tiene la violencia.
El vómito subió a la boca, se le soltaron los esfínteres, creyó haber levantado los ojos hacia el sol por la luz cegadora que entró de golpe en su cabeza, se dijo que debía caer y cayó hacia atrás, el estampido del disparo saltó en sus oídos, por encima del ruido del motor, su cabeza estaba en el fondo del peñero.
Y tiene la novela destellos literarios de pura antología, de brillo narrativo sesgado con humor, como la descripción del aparatoso atropello de una vaca, puro cine, que, sin lugar a dudas, hará sonreír al lector.
En su canal, la vaca del coño. Sabía que el choque con el animal sería horrible, con vísceras y cartílagos volando por los aires, además su infancia campesina obró a favor del puto animal. Quedaba un mínimo espacio para pasar entre el trasero de la vaca y el gran talud de tierra rojiza. Los frenos chirriaban, la gandola Mack, quizás para prevenir el peligro hizo sonar su potente bocina. Asustada, la vaca retrocedió dos pasos, justo cuando el Peugeot llegaba. El guardafango delantero izquierdo golpeó los cuartos posteriores del bovino, el golpe lanzó al auto a escalar el talud, puta madre, levantando una polvareda y volteando.
Es, sin duda, Marcos Tarre Briceño uno de los más vigorosos autores de novela negra latinoamericanos, una geografía que se lleva muy bien con el género, y cuenta con la ventaja añadida de ser un experto conocedor de sistemas de seguridad, lo que redunda en el realismo de la narración y en el detalle de las armas que utilizan los que están en orillas enfrentadas de la legalidad. Ya nos había impactado el escritor venezolano con esa obra maestra titulada Bala morena, inmersión en el mundo de la narcoguerrilla colombiana, y vuelve a demostrar su oficio, fuerza narrativa, sentido del ritmo y su conocimiento de todos los procedimientos policiales en Rojo Express, una nueva aventura del ex sub inspector Gumersindo Peña, un investigador astuto que no da un solo paso en falso y se guía por su instinto de viejo zorro.
Rojo Express es la Venezuela de hoy narrada por un lúcido y avezado cronista de su tiempo.
José Luis Muñoz

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