EL BILLETE

Publicado en El Periódico
AMOR POR LOS LIBROS
JOSÉ LUIS MUÑOZ

La bibliofilia no está considerada como una perversión, aunque lo pueda parecer por lo que tiene de fetichismo. A mi padre, que viv¡a rodeado de libros y suspiraba por ellos, y a una biblioteca pública de Gracia, en donde devoraba con fruición las novelas de Jack London y Joseph Conrad, debo la devoción que siento por lo libros y que me lleva a deambular por cuantas librerías tropiezo perdiendo en sus anaqueles la noción del tiempo.
Estamos en un país que se publica mucho, se compra en fechas señaladas y se lee poco. Con los libros, como decía Jorge Luis Borges, debían vender también el tiempo para leerlos, ya que no vivimos suficientes años para abarcarlos todos, ni siquiera los que más nos interesan, y esto nos obliga a dosificar dramáticamente nuestras lecturas.
En pleno auge de la cultura audiovisual y de la telemática se puede tener la tentación de hablar de la obsolescencia del libro, pero no es así. Aparecen en nuevos soportes, como los libros en CD para ser visualizados en las frías pantallas del ordenador, pero difícilmente podrán sustituir al libro tradicional que auna un cúmulo de sensaciones ópticas, táctiles y olfativas que hacen más placentera su lectura. Y además a un libro te lo puedes llevar de viaje, al sofá y hasta a la cama.

Comentarios

Luis Vea García ha dicho que…
Qué casualidad, amigo. De adolescente yo también devoré los libros de Jack London. Durante muchos años Martin Eden - y todavía hoy- lo consideré mi libro de cabecera.