LOS PUNTOS SOBRE LAS IES

La corrupción se está convirtiendo en algo habitual en los medios literarios. El mundo de la literatura, y sus aledaños, se parecen, cada vez más, al escenario de una novela negra. Ya no hablamos de premios que conceden algunas editoriales y que están dados de antemano, incluso antes de que se convoquen, incluso a novelas que no están escritas, sino de premios concedidos por organismos públicos, lo que es más grave.
Tres poetas que quedaron finalistas en el concurso literario El Parnaso se sintieron estafados cuando el jurado decidió premiar un poemario de Luis Antonio de Villena que no cumplía varios de los requisitos de la convocatoria. Desde entonces llevan a cabo, con la razón de los justos, una obcecada batalla de denuncia para que hechos de este tipo no se produzcan más. Ni qué decir tiene que les apoyo, y aqui reproduzco su carta, por si alguno de ustedes quiere sumarse a su protesta.
Carta al Ministro de Cultura sobre buenas prácticas en el ámbito literario.
Se aceptan adhesiones
Los tres finalistas del II Premio de Poesía Viaje del Parnaso han elaborado el siguiente escrito para el que solicitan firmas de adhesión:

CARTA AL MINISTRO DE CULTURA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN LOS MEDIOS LITERARIOS

“No hay nada que resquebraje más los fundamentos de la democracia que la corrupción”.(María Teresa Fernández de la Vega)
Señor Ministro:
Dado que su Ministerio está impulsando la necesaria reforma democrática de los medios artísticos y culturales de titularidad pública, mediante la aplicación de un Código de Buenas Prácticas, los abajo firmantes le pedimos que haga extensiva esta iniciativa a los ámbitos literarios de nuestro país que, directa o indirectamente, son de titularidad o financiación pública, y sobre los que se ha ido extendiendo poco a poco, mediante el consentimiento pasivo o cómplice, una serie de conductas que no pueden ser calificadas más que como corrupción, en la medida en que el dinero público acaba utilizándose para beneficio de unos pocos o desviándose hacia manos privadas sin posibilidad de control legal ni democrático alguno. Nos referimos a premios, publicaciones, actos, congresos, viajes, ferias, publicidad, subvenciones, ayudas, etc., que tienen por objeto promover, difundir o reconocer la obra literaria de nuestros autores, y que se llevan a cabo a través de todo tipo de organismos públicos, semipúblicos o privados financiados con dinero público, tales como ayuntamientos, diputaciones, ministerios, consejerías, direcciones generales, departamentos, concejalías, universidades, colegios, centros, asociaciones, fundaciones, revistas, editoriales, bibliotecas, museos, teatros, partidos, sindicatos, etc., todo un entramado de instituciones que dedican parte de su presupuesto a la edición y promoción de obras literarias o creativas de poesía, narrativa, teatro o ensayo. Que el amiguismo, el tráfico de influencias y favores, la existencia de camarillas y grupos minoritarios de presión y poder, la selección o exclusión de nombres en función de la docilidad, la ausencia de libertad y crítica, la adulación, la creación de prestigios artificiales mediante técnicas publicitarias y “mediáticas”…, que todo ello se haya convertido hoy en práctica casi común y aceptada, tal y como reconocen pública y privadamente la mayoría de nuestros escritores, es algo que ya no estamos dispuestos a seguir tolerando con resignación y fatalismo.
Creemos que ha llegado el momento de denunciar este tipo de abusos e irregularidades, como las que los tres finalistas del II Premio de Poesía Viaje del Parnaso, impulsores de esta carta, hemos puesto de manifiesto. Pero, al mismo tiempo, y para que de verdad cambie esta situación de corrupción consentida, de dimensiones nada despreciables, pensamos que es imprescindible que se establezcan principios generales y normas que hagan imposible la actual impunidad de los corruptos y la indefensión de la mayoría, especialmente en todo lo referente a las Publicaciones y a la concesión de Premios Literarios. No queremos que el libro siga la senda del ladrillo, aunque algunos ya no distingan lo uno de lo otro, y lo único que les importe sea construir su propio palacete o chiringuito. Respetamos y dejamos de lado, por supuesto, los negocios literarios de empresas privadas, sean editoriales o de otro tipo, pero defendemos la labor que el Estado debe llevar a cabo para corregir los abusos y desigualdades del mercado, favoreciendo la creatividad y la innovación, poniendo siempre, por encima de cualquier otro interés, el mérito, el talento y la calidad de las obras literarias. Pensamos que existe en nuestro país, en todas sus lenguas y culturas, una gran capacidad creativa y literaria que, ante el panorama descrito, se está dilapidando, malversando o marginando, sin que las mejores obras puedan llegar a un público que igualmente valoraría y reconocería y con las que podría disfrutar, enriqueciendo así su vida y experiencias, que no otro es el fin de la literatura. Esperando que nuestra carta sea de alguna utilidad, reciba un saludo de quienes todavía confiamos en que la democracia sepa atajar aquello que, en las palabras que encabezan este escrito, más la resquebraja y pone en peligro.

Santiago Trancón, Esteban Martínez Serra y Javier García Cellino

SI ESTÁS DE ACUERDO CON EL CONTENIDO DE ESTA CARTA TE ROGAMOS NOS HAGAS LLEGAR TU NOMBRE, DNI Y PROFESIÓN A ESTA DIRECCIÓN: contracorrupcion07@gmail.com

Las adhesiones pueden ser tanto individuales como de asociaciones o grupos, o de ambas formas a la vez.(12/12/07)

Comentarios

Santiago Trancón ha dicho que…
Muchas gracias por tu valentía. En los tiempos que corren, que alguien se sume a una iniciativa como la nuestra es ya en acto de valor, ¡quién lo diría! Decimos que el silencio es cómplice de la corrupción, y que no estamos hablando de minucias. Muchos tratan de no dar importancia a este tipo de corrupción, la disculpan y te miran con conmiseración por lanzarte a denunciar lo que consideran natural. Pero no lo es, en abaoluto. Montar una farsa, incluso como lo es el Planeta, debería repugnarnos, porque es obligarnos a todos a participar y consentir con el cinismo, la impostura, el angaño y la mentira. ¿Dónde queda la literatura, el placer la creación y el verdadero disfrute de la lectura?

Santiago Trancón