EL APUNTE

Leí, no hace mucho, en algún diario, que la exposición Bodies que tiene lugar en las Atarazanas de Barcelona se surtía de cadáveres chinos, algo que ya sabía, y mayoritariamente ejecutados, algo que ya suponía. Por estética y por ética me niego a ver semejante infamia que me recuerda a LOS CRÍMENES DEL MUSEO DE CERA. El éxito de estas exposiciones, los millones de espectadores que tienen en el mundo, puede acelerar el ritmo imparable de las ejecuciones en China, país al que se mira con parámetros muy distintos de los que se utilizan con, por ejemplo, Cuba, quizá porque China es un gigante económico y esto le dé patente de corso para conculcar los derechos humanos. Es conocido que China, en base a los miles de ejecutados a la pena capital - es el país que más asesinatos legales comete -, tiene un floreciente negocio de venta de órganos que ahora se incrementará con el auge de estas exposiciones. Y además el ejecutado paga el importe de la bala que le manda al otro barrio, para más escarnio, antes de ser descuartizado,vendido y exhibido. Mundo civilizado.

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