EL BILLETE

BLOQUEO A CUBA
José Luis Muñoz
Publicada en El Periódico el 6/07/1998

A estas alturas nadie entiende el por qué del bloqueo norteamericano a Cuba. Que la isla caribeña siga siendo un peligro para la estabilidad de U.S.A. es un mal chiste. Cuba no es una democracia y está regida por un régimen autoritario y personal, es una realidad, pero lo mismo sucede en China, en donde se conculcan derechos fundamentales del hombre, y ello no impide que Clinton se pasee por la Gran Muralla tras repartir unos cuantos capones democráticos por televisión.
La aversión de todos los presidentes norteamericanos hacia Cuba hay que buscarla en la resistencia de ésta a ser considerada su patio trasero, pese a su insultante proximidad, y a la importancia del loby cubano instalado en Miami. Por fortuna la cordura va contrarrestando esa barbaridad llamada ley Helms Burton. El Papa menos sospechoso de connivencia con el comunismo desembarcó en la isla y hace unos d¡as estuvo nuestro ministro Piqué mientras se perfila una visita del Rey de España. Clinton deber¡a tomar nota del entusiasmo del que hizo gala Jack Nicholson al pisar suelo cubano, comprar unas cuantas cajas de cohibas, tomarse unos mojitos e ir a ver al Tropicana, porque el castrismo morirá de muerte natural.

LA DIGNIDAD CUBANA
José Luis Muñoz
Publicado en El Periódico el 24/05/2001
Forzosamente, el viaje a Cuba se convierte en itinerario sentimental. Quien aterriza en ese paraíso caribeño es acogido con los brazos abiertos por los cubanos, que sobreviven entre la férrea dictadura de Castro y la irracional política de asfixia de los gringos sin perder la sabiduría de la vida.
La Habana, con sus palacios desconchados, sus vetustos coches de los años cincuenta y sus calles hirviendo de hermoso mestizaje, sigue siendo una de las ciudades más fascinantes del mundo, una joya que reluce entre sus propias ruinas y se convierte en paradigma de la isla. Un pueblo, el cubano, cuya dignidad hace alentar en el foráneo la confianza en el género humano y le hace aflorar todo lo bueno que aún le queda.

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