DIARIO DE UN ESCRITOR

28 de agosto de 2010Sábado. Sigue la hora de calor. Y mis levantares tardíos, como si la mosca tsé tsé me hubiera picado. Pongo el despertador, para no hacerle caso. Se está bien en la cama. Me alzo. Hago café. El último, porque el frasco queda vacío en cuanto cargo esa cafetera. Tuesto pan del día anterior, unto mantequilla, espolvoreo azúcar. Me siento ante la CNN. Mariano Rajoy regaña, como siempre, desde Andalucía, y amenaza con pedir explicaciones a ZP sobre Afganistán. Estoy de acuerdo con él parcialmente. Afganistán es una guerra. No una misión humanitaria. Y por eso nos vienen féretros. Leo documentación de la novela. Moctezuma, cuando intentaba estar a buenas con sus huéspedes españoles, recibió un regalo envenenado: la cabeza de uno de ellos, un tal Argüelles, con lo que se echaba por tierra lo de la presunta inmortalidad de los conquistadores. Pese a todo Moctezuma, por todos los medios, intentó ocultar esa cabeza. Pero salió a la luz y las consecuencias fueron terribles. Introduzco a ese secundario Argüelles en la novela. Invento su pasado. Lo sitúo en unas cuantas batallas. Lo convierto en uno de los centinelas de Cortés lo que no le libra de que éste le deje en Veracruz, en donde morirá, cuando el conquistador inicie su marcha hacia Tenochtitlán. Argüelles. Porque la historia está hecha por pequeños nombres anodinos, como ese soldado cuya cabeza fue ofrecida a Cortés por los suyos, y una novela es como un cuadro puntillista, lleno de miles de puntos que conforman un conjunto, miles de detalles, situaciones, para armar una historia creíble. Cojo la bici. La mejor fotógrafa del mundo me invita a comer. Compro, antes de subir, tabaco y helado. Hace tanto calor que el helado de tarta al whisky se funde. Vemos, mientras comemos, El piano. La recuerdo toda, lo que es un buen síntoma, de memoria y de que era una película notable. Me sigue gustando la banda sonora de Michael Nyman. Y la muda interpretación de la diminuta Holly Hunter. Luego me pongo ante el ordenador, con un calor sofocanteEn El Destilador Cultural un angelino, un ciudadano de Los Ángeles, me felicita por haber sabido captar el ambiente fronterizo en La Frontera Sur, después de haber leído sus primeras páginas, imagino que en Otro Lunes la revista literaria latinoamericana de Amir Valle que las publicó, y promete hacerse con ella en USA. Deseo que le guste. Visiono el estupendo y divertido video Berlín 10 de Raúl Muñoz. Y siguen mis problemas informáticos, esa batalla continúa contra los elementos. Si hoy la tecla A funciona bien, sí, aparece cuando la marco, incluso si tecleo suavemente, lo que no entiendo, falla el cargador de batería que, a la mínima, deja de cargar. Bueno, lo de la A fue un engaño. Falla estrepitosamente. Suerte que luego lo arreglo con el corrector automático que pone las A que faltan.
Un inédito de Adolfo Bioy Casares, Unos días en el Brasil. Diario de viaje, en Páginas de Espuma, será un de las buenas noticias literarias de este otoño. Bioy Casares, el extraordinario escritor argentino que permaneció siempre a la sombra de Borges. Y me entero de que Almudena Grandes escribe una novela sobre la ocupación por parte de los maquis del Valle de Arán, un argumento que me habría encantado desarrollar a mí, porque ese valle es mío y lo voy a pisar dentro de pocos días, una vez más.

Comentarios

carmen ha dicho que…
tantas reuniones con la mejor fotógrafa,van a tejer un hilo para una novela.(te libras porque yo no se escribir.)
Sergio G.Ros ha dicho que…
Bueno, José Luis, pues hace tiempo que no veo El piano, una gran película, sin duda. Ah, y ya puedes ir rellenando el frasco del café... no sé a ti, pero yo, sin café, estoy que muerdo por las mañanas. Un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
Imagino que ya habrás probado a poner el ordenador bocabajo y a sacudirlo apagado a un lado y otro para que salga la miga, mota o similar que te bloquea la "a". A mí me pasó con la "p" hace "p"oco y funcionó. Es bonito, además, porque cae como una nevada de partículas impredecibles.
Sobre la música de "El piano", ¿has oído las canciones escocesas de Haydn en las que se inspiró Nyman?
Un regalo tu blog. Me encanta.
Paloma