CINE

ISPANSI
Carlos Iglesias
Segunda película de Carlos Iglesias, conocido por sus parodias populacheras en televisión, y de nuevo centrada, como su anterior, Un franco 14 pesetas, en el mundo de la emigración, en el sentimiento de desarraigo de los que son forzados a dejar atrás su paisaje y paisanaje. Si en su ópera prima Iglesias retrataba la emigración económica de los españoles a Suiza en busca de trabajo (una situación que, mira por dónde, se repite ahora en estos tiempos de crisis) en ésta va más atrás en la historia y recrea el éxodo de los niños de la República y sus maestros cuidadores que los llevaron, huyendo de la contienda civil, a la Rusia de Stalin recreada convincentemente en paisajes suizos profusamente nevados. Ispansi, pese a su sencillez aparente y el clasicismo de su puesta en escena, es una película notable que se ve con agrado y, en algunos de sus tramos, conmueve porque está recreando de forma certera uno de los episodios más dolorosos de nuestra contienda civil. Esa marcha por la nieve del grupo de refugiados españoles y los escolares que llevan consigo, tras tener que bajarse del tren por temor a los bombardeos, y las vicisitudes que encuentran en su camino, huyendo del avance de los alemanes, contiene algunos buenos momentos cinematográficos como cuando la locomotora arrolla a uno de los niños o cuando, por unos cuantos rublos, los ateridos expedicionarios encuentran la hospitalidad de unos aldeanos rusos que al principio les negaban refugio en su casa. No es Ispansi, pese a las simpatías que despierta, una película redonda, porque tiene algunos errores de bulto, pero está muy por encima de la norma del cine español que se estrena; falla en la dirección de sus actores, especialmente del propio Carlos Iglesias, en su papel de comisario político, que resulta menos convincente ante la cámara que tras la cámara, y el resto de los intérpretes, que no consiguen transmitir el dramatismo de los acontecimientos que protagonizan, no están lejos de él. Flojas, por poco creíbles y acartonadas, las secuencias que tienen lugar durante la guerra civil española, como ese asalto al convento y quema de cruces que resulta algo fallero, pero sí son convincentes las que transcurren en suelo ruso, que saben transmitir el frío y la dureza de una marcha en la que van quedando por el camino lo más débiles. La película mejora cuando el relato se centra en el éxodo de esas personas en perpetua huida y que, sin, saberlo, abandonaban su país para siempre, y luego, en un salto temporal, en el día a día de sus grises vidas en la Unión Soviética desabastecida y haciendo colas para conseguir cualquier cosa.El film de Iglesias se cierra, elegantemente, con el mismo plano por el que comienza, un banco cubierto de nieve de un parque moscovita desde donde el protagonista encanecido describe su éxodo en voz en off. Ispansi es eso, ese círculo amargo, el de esos españoles que siempre se sintieron extranjeros soñando con un país al que no regresarían, y ese sentimiento de vacío, impotencia y extrañeza, que sí sabe captar Carlos Iglesias, quizá porque lo tiene muy interiorizado por su condición de hijo de emigrantes a Suiza, es de lo mejor de esta película que no debería pasar desapercibida porque es muy digna.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

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