DIARIO DE UN ESCRITOR

26 de marzo de 2011
Uno de los mejores columnistas de opinión que tiene El País, el francés Sami Nair, al que siempre leo (esta mañana al sol, con una cerveza de por medio y una tapa de patatas a lo pobre y huevo de codorniz) defendía hoy la intervención occidental, respaldada por la ONU y la Liga Árabe, en Libia como necesaria. Necesaria para salvar vidas porque estaba a punto de caer el bastión rebelde de Bengasi en manos de Gadafi. Quizá sí, a costa de otras vidas. No lo acabo de ver yo claro todo esto que está pasando. Tampoco lo veía claro ayer un columnista de opinión del diario Público. Si tan malvado era Gadafi ¿por qué le vendieron armas los que ahora las están destruyendo? Pues eso es lo que me pregunto. ¿Qué va a hacer Europa y USA a continuación? En Libia no hay oposición, no hay vida política, ni instituciones, ni nada. Parece que algo parecido puede suceder en Yemen, Barheim, Siria… ¿Vamos a intervenir en cada uno de los conflictos que se desaten en esos países o sólo si hay petróleo en su subsuelo?

Comentarios

Mercedes Pinto ha dicho que…
No sé de qué nos sorprendemos, por qué nos hacemos ahora estas preguntas que nos dejas en tu entrada. No hay nada nuevo bajo el cielo, el hombre siempre ha sido así de contradictorio. Reflexionemos sobre nuestro comportamiento individual, sobre las cuestiones más cotidianas. Por ejemplo, sabemos que el jefe es un perfecto cretino, pero asistimos cada año a la cena de Navidad y le “hacemos la bola”, es más, cuando llegamos a casa pensamos: “No es tan mal tipo, es que tiene una posición difícil”. Las relaciones humanas son así, mera supervivencia. Ser coherentes es tal vez lo más complicado en nuestras relaciones sociales.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Creo que debemos ser un poco consecuentes con lo que pensamos, Mercedes. Yo todavía recuerdo con agrado la mano que dejé sin estrechar, así, en el aire, de un jefe que tuve en un trabajo pasado y que, tras hacerme una putada inmensa, quería quedar, a continuación, bien conmigo. Esa mano suya en al aire todavía la recuerdo.