diario de un escritor

12 de julio de 2010
El día se presenta muy relajado. Me despierta el graznido de las gaviotas, que sobrevuelan constantemente la ciudad, y un rayo de sol. Cuando bajo a desayunar el sobao se ha terminado y he de conformarme con el bizcocho. A última hora Paco Ignacio Taibo cambia el programa de actos y hacemos una pequeña excursión al hotel Jovellanos, algo accidentada porque nuestro chofer de autocar se pierde y el vehículo se cala en una cuesta, pero llegamos, guiados por Guillermo Orsi, que va en calidad de copiloto y conoce la ciudad como Buenos Aires, al hotel, justo cuando ponen el buffet. PITII recomienda la fabada y yo sigo su recomendación. El vino es aceptable. Comparto mesa con Claude, mi amigo francés de Toulousse, Nerea Riesco, Juan Bas, Fernando Marías, Silvia Pérez Trejo, Guillermo Orsi y la pelirroja, falsa y vividora, Cristina Fallarás. Los cafés y la tertulia fuera, bajo el perfume de altísimos eucaliptos. Hablo con Guillermo del mundo editorial, de su Argentina, de los Kirchner, de los mapuches, de los guaraníes, de sus posibilidades reales porque su Ciudad Santa se alce con el Hammeth de este año. Julio Murillo amenaza con presentarse mañana. Enrique Sánchez Abulí no amenaza, sino que se presenta. Aunque no me reconoce a bote pronto. Por mi bigote, se excusa él. Por mis canas y arrugas, deduzco yo. Él está igual. ¿Estás en formol? le pregunto. Estoy en forma, me contesta. Y cuando compro la Razón me da la razón por comprarla. Mañana me veré con mis amigos gijoneses antes de comer. Por la tarde nos mueve la vagancia. El autocar se detiene, de regreso, en el recinto de la SN, pero algunos decidimos seguir hasta nuestros hoteles. Me dejo caer en la cama. Una larga siesta mientras reflexiono sobre el lema coreado, masivamente, en la multitudinaria manifestación de Barcelona: Adiós España. Lo siento, pero esa despedida la veo más cerca que nunca. La desafección es mutua. El encaje se está haciendo imposible. Las tensiones territoriales se acentúan. La unidad, tras el mundial, sólo es un espejismo. En Catalunya se dice que es el Barça el que ha ganado el campeonato de fútbol. Como excepción, me compro La Razón. La foto en la que salgo con Carlos Salem lo merece. Le apunto a la cabeza con una mano convertida en pistola. El reportaje ocupa toda una página.
A las ocho me dejo caer por la desierta terraza del Don Manuel en donde Juan Bas trabaja con su portátil. Me siento a su lado y consumo el tiempo leyendo Tengo una pistola de Enrique Rubio , extraña y original novela seminal/escatológica de realismo virtual, hasta que se hace la hora de ir a cenar. Mientras, despejamos con la ayuda de Google la pregunta que días atrás nos hizo el escritor serboperuano Goran Tocilovac: ¿Qué es Annábasis? A mí me sonaba a una obra de Herodoto pero otros estaban convencidos de que era una figura literaria. La Annábasis es La expedición de los diez mil narrada por Jenefonte. Juan Bas y Fernando Marías han sido comisionados para el jurado de karaoke de la Semana Negra. Me fichan para el jurado de karaoke después de la deserción del colombiano Mario Mendoza, serio para estos menesteres. Vamos a comernos unos huevos fritos con patatas y jamón a La Iglesiona. Como soy goloso me como doble postre. Y entre los dos cae una jarra de cerveza mientras se añaden a nuestra mesa Nerea Riesco y el colega Lorenzo Luengo, ganador del Ateneo Joven de Sevilla con Amérika. Nerea Riesco se perfila como firme ganadora del concurso de karaoke. Pero ignora que el jurado, aunque amigo, es insobornable. O inflamable como el Papa, como repite una y otra vez Juan Bas con sorna que unos captan y otros no. Llega Alfonso Mateo Sagasta al que, por error, llamo Alfredo. Levantamos el culo para tomarnos un par de gin tonics en la calle Corrida ─ no piensen mal ─ mientras vemos pasar chicas, a esa hora, las ocho y media, sólo un par. Y hablamos de ETA, tema central de una novela que ando moviendo y de la próxima aventura literaria de Juan Bas. Luego nos encaminamos al Don Manuel en cuyo sótano tiene lugar ese impresentable concurso de karaoke sobre el que va a dictaminar un jurado insobornable. Es duro ser jurado. Sobre todo de escritores patrios, mexicanos, ingleses y norteamericanos que desafinan como condenados. El ambiente, en el sótano del hotel Don Manuel, se llena de humo y ambiente. Hay tensión y los cantantes hacen gárgaras con whisky y tequila. Las actuaciones son diversas. Nerea Riesco yerra al actuar a dúo con el valenciano miniaturista Alejandro Noguera. Y el jurado, insobornable y amigo, es implacable, o inflamable como dice Juan Bas, en su deliberación. La voz de una escritora llamada Sophie concita la unanimidad de Fernando Marías, Juan Bas y yo que escuchamos, con gestos parcos, las actuaciones. Sin duda es la mejor. Los finalistas son discutibles, pero el gaditano Rafael Marín, que actúa con indumentaria kmer rojo como señala Juan Bas, e interpreta con su grupo una canción de Miguel Bosé, queda bien clasificado. La furia mexicana se hace sentir, encabezada por PITII, Paloma, Rogelio Guedea, el mexicano de Nueva Zelanda que ocupa la habitación Bette Davis del hotel Pathos y rasguea con furia su guitarra mientras la santa mexicana, picantona como guindilla, lanza gallos que rompen vasos. No interpretan un narcocorrido, como todos hubiéramos deseado y estaría de acorde con la Semana Negra, sino corridos y rancheras, varios, aplaudidos. Pero actúan fuera de concurso.El cotarro se anima. Frankie Jurado se convierte en Michael Jackson. Y viene luego la furia andaluza con una pareja que es puro arte y poderío: el sevillano Javier Márquez, que día antes me confirma que es Peter Cushing el personaje que ilustra la portada de su libro La fiesta de Orfeo, y Nerea Riesco, que sorprende con sevillanas ejecutadas con maestría de contumaz asistente de la Feria de Abril sevillana, mucho Sevilla lleva la chicarrona vasca de El elefante de marfil en sus venas, y arranca aplausos unánimes, hasta del jurado que no debería dejarse impresionar, porque la chica se mueve con poderío, dibuja con sus manos fantasmas en el aire enrarecido del sótano, tantos como abucheos por parte de la sección mexicana de la Semana Negra cuando el jurado insobornable, por boca de Juan Bas inflamable, lee el veredicto. Tongo, pinche jurado, nos gritan, a punto de balearnos a los tres si tuvieran pistolas, como el Indio Fernández en sus rodajes. Nerea Riesco se lamenta de estos amigos impresentables que le han clavado un puñal en la espalda y Juan Bas, con razón, le dice que fue ella la que se puso la rueda de molino al cuello al buscarse semejante pareja para el dúo, valenciano por más señas, tan buena persona y miniaturista como nulo cantante. Las quejas con póliza y sello de registro de la SN serán atendidas en el plazo de dos años. El comité mexicano jura y rejura que este trío que forma el jurado no repite el año que viene ¿Los peores? Finalmente decidimos no premiarlos, aunque a mí me hubiera gustado. David Barba, desde luego, estuvo terrible, y además se durmió luego. Ian Watson resultó espantoso, pero demostró no tener ninguna vergüenza. Y Larry Niven sencillamente no cantó una sílaba porque no veía los subtítulos de la pantalla y tenía el micrófono en el bolsillo. Nuevo gin tonic, en la terraza, que ya van tres y empieza a doler las sienes, sobre las dos y media para coger la cama con ganas. La troupe mexicana sigue dándole al tequila de una petaca clandestina que Dios sabe dónde guarda Sanjuana Martínez, una santa laica. Jornada realmente agotadora y con mucho desgaste intelectual después de un trabajo frenético.

Comentarios

Paco Gómez Escribano ha dicho que…
Vaya tela, qué bien lo pasáis y lo que me río yo con tus crónicas. Interesante lo de la fabada y lo del concurso de karaoke (eso no está en el programa oficial). En cuanto a lo de ir a la SM tenía pensado hacerlo, pero han surgido unos problemas coyunturales. A ver si el año que viene se pinta mejor. Y si fuera como invitado, pues ya sería el acabose. A ver si me publican alguna de las novelas este año y tienen la trascendencia necesaria para que me inviten, que no sé yo. Un abrazo y síguenos contando todo lo que no sale en prensa.
candela ha dicho que…
Hola José, he leído tu crónica, e independientemente de la sana envidia que me das, por lo que estás sufriendo en esta semana, hay una noticia que si que me he dejado preocupada ¿Tan mal ves las cosas en Cataluña?
¿Ha sido un espejismo, como dices, lo de ESPAÑA UNIDA?.
Que terrible sensación me dejas, lo que no comprenden los catalanes, a mi parecer, es que España sin ellos es como un hombre al que le cortan un brazo, seguiría siendo hombre , pero ya habría sangrado por parte de sus ser. Besos y sigue contando tus “padecimientos”
Candela