LA ENTREVISTA

La magnífica y extensa revista Narrativas, que dirige con pericia y tesón Carlos Manzano, publicación que no sólo reseña de forma exhaustiva las novedades literarias sino que incluye en ella magníficos textos creativos de una y otra orilla del mundo hispano, tuvo a bien entrevistarme. Reproduzco íntegro el texto de esa larga conversación.Narradores
José Luis Muñoz
Salamanca (España), 1951
http://lasoledaddelcorredordefondo.blogspot.com
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José Luis Muñoz (Salamanca, 1951) estudió Filología Románica en la Universidad de Barcelona durante los años de las revueltas estudiantiles contra la dictadura franquista y militó en grupos de oposición democrática hasta la muerte de Franco. Es escritor, novelista, articulista, apasionado del cine y viajero. Aunque ha incursionado en casi todos los géneros literarios ─el fantástico, el erótico y el histórico─, el que más ha frecuentado ha sido el género negro, siendo uno de sus más genuinos representantes en España. Como articulista de opinión ha publicado numerosos escritos y columnas en los diarios El Sol, El Independiente, El Observador y El Periódico, entre otros, y reportajes en las revistas GQ, DT y Cinemanía. Escritor vinculado a la Semana Negra de Gijón, desde sus inicios, ha dictado también conferencias en universidades de Latinoamérica e intervenido en diversos foros literarios, siendo su presencia habitual en la Semana Negra de Gijón que organiza el escritor hispano mexicano Paco Ignacio Taibo II. Tiene en la red el blog literario La soledad del corredor de fondo, que en un año ha recibido más de treinta mil visitas.
Entre los numerosos premios literarios que ha obtenido a lo largo de su carrera destacan el Tigre Juan, el Azorín, La Sonrisa Vertical, Café Gijón y Camilo José Cela. Simultánea la escritura de novelas y libros de relatos ─La lanzadora de cuchillos (Icaria, 1989), Una historia china (Editorial Koty, 2000) y Viajeros de sí mismos (Brosquil, 2006)─ con reportajes de viajes para las más prestigiosa revistas del ramo como Traveler y Viajes National Geographique, entre otras. Sus obras han sido traducidas al búlgaro, checo, italiano y francés.
Publicó en Etiqueta Negra, la mítica colección policial de Paco Ignacio Taibo II para Júcar, sus dos primeras novelas policiales: El cadáver bajo el jardín (Júcar, 1987) y Barcelona negra (Júcar, 1987). Le siguieron Los ojos ajenos (Ayuntamiento de Toledo, 1988), El barroco (Plaza & Janés) 1988), Serás gaviota (Ayuntamiento de Toledo, 1989) y La casa del sueño (Laia, 1989). Con una novela negra y erótica, Pubis de vello rojo (Tusquets, 1990), se alzó con el Premio La Sonrisa Vertical. Con Mala hierba (Grupo Libro 88, 1992), El final feliz (Ayuntamiento de Alcorcón, 1993), La malformación de R. Melic (El Brocense, 1994), La precipitación (CIMS, 1999) incursiona en el género negro con sabor americano, la novela social, el fantástico y el policial, respectivamente. Lifting (Algaida, 2001), con la que obtuvo el Café Gijón, fue un punto y aparte humorístico en su carrera.
En 2001 recibe el encargo de Editorial Planeta de novelar el descubrimiento de América, y lo hace en tres tomos, Guanahaní (Planeta 2001), El fuerte navidad (Planeta, 2002), Caribe (Planeta, 2002), que constituyen la trilogía La pérdida del paraíso, editado simultáneamente en España, Colombia y México y distribuido por todo el continente latinoamericano.
Vuelve al género erótico con El sabor de su piel (Alfadil, 2004), con la que gana el premio Letra Erótica que convoca la editorial venezolana, y al histórico con Los ritos ajenos (Ayuntamiento de Jumilla, 2005), sobre la persecución de los judíos en tiempos de los Reyes Católicos.
Sus últimas novelas publicadas son todas de género negro: Lluvia de níquel (Algaida, 2004), sobre la locura adictiva del juego en Las Vegas y al hilo de un reportaje que publicó en la revista GQ con fotos de Helmut Newton; Último caso del inspector Rodríguez Pachón (Algaida, 2005), una intriga policial en la sensual La Habana, y La caraqueña del maní (Algaida, 2007, thriller de etarras y chavistas ambientada en Caracas que recibió unánimes elogios literarios y mencionó el New York Times a raíz del incidente Chávez-Rey de España.
Acaba de publicar, El mal absoluto (Algaida, 2008) drama de venganzas que giran alrededor del Holocausto, en clave de thriller psicológico, que obtuvo el premio Ciudad de Badajoz, y el libro colectivo Lo breve si breve (Albardanía, 2008) en donde se incluye un relato sobre la película porno que rodara Marilyn Monroe.
Su última novela, El corazón de Yacaré (Imagine Ediciones), una historia romántica con tintes negros ambientada en Sudamérica que transcurre en un país imaginario que es la síntesis de todas las sangrientas dictaduras que ensombrecieron el continente entre los años 70 y 80 del siglo pasado fue presentada en el marco de la Miami Book Faire International.
Sus novelas han merecido elogios, entre otros, del cineasta Luis García Berlanga, del desaparecido escritor Manuel Vázquez Montalbán, de la RAI, los medios de comunicación franceses y de la crítica literaria argentina afincada en España Lilian Neuman, así como de las revistas Qué Leer, Culturas de La Vanguardia, el blog de literatura La Tormenta en un Vaso, La Biblioteca Imaginaria, Anika entre libros, Llegir en cas d’incendi, entre otros, y han sido citadas por el New York Times.
Acaba de ganar el IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona con La Frontera Sur (Almuzara, 2010). Su último libro publicado, que hace el veintiocho, es La mujer ígnea y otros relatos oscuros (Neverland, 2010).
NARRATIVAS: Desde tus primeras novelas, editadas allá por 1987, han pasado ya unos cuantos años en los que has publicado un buen número de libros. ¿Qué camino dirías que ha tomado la narrativa de José Luis Muñoz desde sus inicios hasta la actualidad?
JOSÉ LUIS MUÑOZ: Bueno, creo que se ha abierto, ha ampliado horizontes. Mis primeras no-velas eran más locales, quizá porque no conocía tanto mundo o porque me interesaba más el inmediato. Las últimas transcurren en México, Venezuela, Alemania, Estados Unidos, Cuba…En las primeras novelas había, quizá, un mayor deseo de experimentación que, en las más actuales ha quedado un poco arrinconado por el deseo de construir historias lo mejor armadas posibles, creíbles, que atrapen al lector. Pero sigo apegado a los géneros, en especial al género negro que me ha marcado desde el inicio. Y en todas ellas, las de antes y las de ahora, hay un punto de vista nihilista de la condición humana, una visión negativa del hombre, por lo que es difícil encontrar en mis novelas personajes positivos y felices sino contradictorios y torturados.
N.: Has publicado varias novelas que podrían encajar dentro de géneros diversos (policiaco, viajes, erotismo, novela romántica…) ¿Te calificarías a ti mismo como un autor de género? ¿Por qué crees que algunos escritores utilizan ese término de una manera peyorativa?
JLM.: Los géneros son la literatura con mayúsculas. La Odisea es un libro de viajes. El Quijote, un libro de aventuras. Crimen y castigo, una novela negra. Lolita es una novela romántica. Asumo los géneros, trabajo dentro de ellos, pero violo sus normas. Pubis de vello rojo era una novela erótica, pero también negra. El corazón de Yacaré era romántica, pero sobre todo negra. La Frontera Sur es una novela negra, sí, pero también podría ser un western moderno, con sus paisajes más emblemáticos, con el chico pasando la frontera mexicana para salvar a la chica y fracasando en su empeño. A mí no me molesta en absoluto que se me clasifique como autor de género, y como dices he indagado en casi todos los posibles. Es más, de memoria te puedo citar a un par de académicos, Arturo Pérez Reverte y Antonio Muñoz Molina que son apasionados de los géneros y los dos han escrito novela negra. Y un autor tan maravilloso como Francisco González Ledesma no sólo escribe género negro sino que vuelve a la novela del Oeste. Ese desprecio del que tú hablas por los géneros lo tuvo una cierta crítica, felizmente desaparecida, para la que un buen libro era aquel que te producía un sopor considerable y se te caía de las manos.
N.: En cualquier caso, el género en el que más te prodigas es el de la novela negra. ¿Qué encuentras en este género literario para que te interese tanto?
JLM.: La novela negra es al siglo XIX y XX lo que la novela social fue al XIX. Somos los herede-ros de Zola, Stendhal, Balzac. El género negro nos permite destripar las entrañas podridas de la sociedad, hablar de corrupción política o económica, de sicariato y de crimen de estado, de terrorismo y prostitución, de tráfico de personas y de drogas, es una forma de denuncia envuelta con dosis de intriga para que lector saboree un caramelo envenenado. La novela negra, por su amenidad, resulta de agradable lectura. Dentro de la novela negra cabe prácticamente todo. Mi bautismo literario fue con dos novelas negras, publicadas simultáneamente, El cadáver bajo el jardín y Barcelona negra, libros de cubierta negra satinada, publicados en la colección Etiqueta Negra de Silverio Cañada y Paco Ignacio Taibo II y presentadas en la I Semana Negra de Gijón. Estaba predestinado a seguir en el género, aunque me he salido muchas veces de él.
N.: Te has prodigado más en la novela que en el relato breve. ¿Sientes alguna clase de preferencia por alguna de estas dos formas narrativas?
JLM.: El relato breve me gusta mucho. Precisamente, al mismo tiempo que La Frontera Sur se publica La mujer ígnea y otros relatos oscuros (Neverland, 2010) en el que recojo relatos premiados fronterizos con el género negro y el fantástico. No es que me prodigue menos sino que las editoriales tienen menos interés por el relato breve y los lectores lo valoran menos, como algo pequeño frente a la novela, una apreciación muy equivocada desde mi punto de vista. El relato es como una pequeña novela, una novela bonsái, en la que tienes que tener las cosas muy claras, no te puedes permitir digresiones ni una página floja porque el inicio, nudo y desenlace se producen en un reducido puñado de hojas y todo tiene que ser perfecto, encajar. He publicado cuatro libros de relatos, La lanzadora de cuchillos, Una historia china, Viajeros de sí mismos y La mujer ígnea y otros relatos oscuros, y docenas de ellos en las revistas Interviú, Playboy y Penthouse.
N.: ¿Qué busca José Luis Muñoz cuando se pone frente a una hoja en blanco? ¿Cómo surgen las historias y la necesidad de contarlas?
JLM.: La génesis de las novelas daría argumentos para escribir otras novelas. Las historias sur-gen de una forma muy diversa, aleatoria. Muchas veces a raíz de un suceso en el diario, una noticia que me sobrecoge; otras, algo que percibo en el ambiente, que oigo en la calle, o que imagino a raíz de ver a alguien que concita mi atención; hay historias que saco de sueños; otras que me llegan como dictadas de no sé dónde; o sobre algo que me ha sucedido. Los escritores convertimos en literatura nuestras experiencias. Lo que sí sé es que no padezco ese estado de pánico ante la página en blanco que dicen tener muchos escritores, que estoy lleno de ideas y mi única angustia, ésta muy real, es saber que no tendré tiempo suficiente para desarrollarlas todas. Concretando: escribí El Barroco como venganza contra un pésimo restaurante pretendidamente genial que quería ser El Bulli; Barcelona negra para seducir a una chica que me gustaba; La casa del sueño para liberarme de una pesadilla recurrente; El mal absoluto porque vi un programa de televisión y una entrevista con un verdugo nazi nada arrepentido de lo que hizo que me impactó; La caraqueña del Maní aprovechando una estancia en Caracas y porque la ciudad me pedía una historia; Lluvia de níquel porque me sedujo la locura del juego en Las Vegas. La Frontera Sur porque quería desarrollar una historia colateral que ya estaba en Lluvia de níquel. Y así sucesivamente.
N.: A pesar de que la temática que abarca tu obra es muy variada y toca un amplio número de asuntos, sería posible hallar un nexo de unión que podríamos situar en el tema del mal, la perversidad inherente al ser humano (una de tus novelas, de hecho, se llama El mal absoluto y gira sobre uno de los grandes horrores de la historia de la humanidad, el nazismo). ¿Te interesa especialmente este aspecto del ser humano, su tendencia al mal?
JLM.: Hay dentro de nosotros zonas oscuras, y ésas son las que literariamente me interesan. Lo oscuro está muy relacionado con la novela negra. Me interesa el tema del mal desde un punto de vista psicológico, el cómo un individuo normal, por una serie de circunstancias, deviene en asesino, que es algo que desarrollo en las dos novelas protagonizadas por Mike Demon, Lluvia de níquel y La Frontera Sur, por ejemplo, en como los verdugos nazis no tenían conciencia de las barbaridades que hacían porque carecían de empatía hacia sus víctimas y consideraban el exterminio una labor patriótica, y eso lo planteo en El mal absoluto extendiendo la culpa de lo que pasó no sólo a los nazis. En mis novelas no suelen haber personajes modélicos sino todo lo contrario. De La Frontera Sur, mi última novela negra, Ricardo Bosque ha dicho que es una novela de malos y peores. La maldad, por desgracia, es inherente a la condición humana desde que Caín asesinó a Abel, y la maldad aflora en nosotros en cuanto se relajan las normas, se difuminan las leyes o se dejan de castigar y se premian comportamientos violentos, que es lo que sucedió en la Alemania hitleriana con las persecuciones a judíos, gitanos, homosexuales y disidentes. Pero el horror nazi no es un caso aislado, ni siquiera del pasado. A pocos kilómetros, en la ex Yugoslavia, vecinos que habían convivido toda la vida se tiraron a degüello en cuanto matar a un bosnio y violar a su hija estuvo permitido en esa guerra espantosamente cruel en la que se cometieron todo tipo de aberraciones. Pero esa fascinación por el Mal, que encontramos en la literatura, también la hallamos en el cine, en la pintura, la escultura, etc. La violencia en los cuadros de Caravaggio es sobrecogedora, por ejemplo.
N.: Es habitual tu presencia en la Semana Negra de Gijón. ¿Qué relación te une con ese festival y qué importancia crees que reviste dentro del panorama literario actual?
JLM.: Pues una relación muy entrañable y ligada a mi nacimiento literario. Allí presenté mis dos primeras novelas y he estado presente en los últimos años. Es algo muy lúdico, que permite a los autores, cuyo trabajo es solitario, verse las caras, intercambiar impresiones, divertirse, sin
divismo por parte de nadie porque el organizador del evento, Paco Ignacio Taibo II, con quien me une una vieja amistad, impone unas normas democráticas de comportamiento que todos le agradecemos. Creo, sin dudar, que es el más extraordinario festival literario que se organiza en el mundo e iré siempre que me inviten, como parte de una tradición muy agradable. Por otra parte es un extraordinario escaparate, y no sólo del género negro, que es el fundamento de la Semana Negra, sino también del fantástico o el histórico que se han incorporado. Los autores vamos a pasarlo bien, pero también a trabajar, porque participamos en numerosas mesas redondas, impartimos conferencias, presentamos libros, etc.
N.: Más allá de las historias que abordan tus novelas, se observa en el trabajo de José Luis Muñoz un cuidado exquisito por el lenguaje, una construcción formal que revela un talento narrativo no muy común en estos días. ¿Eres un escritor concienzudo, de los que reelaboran el texto cuanto sea necesario hasta lograr el ritmo y el estilo deseados, o apenas corriges lo ya escrito?
JLM.: Gracias por tus apreciaciones. Intento que la música suene bien, que no desafine, y eso requiere leer muchas veces las novelas que uno escribe hasta que se publican y te olvidas de ellas. Los escritores trabajamos con las palabras, creamos nuestros universos a través de ellas, somos alquimistas del lenguaje, y es vital acertar con el adjetivo preciso, dotar a la narración del ritmo adecuado. Cada novela tiene su propia partitura, al menos en mi caso, y nunca sé cuál será hasta que empiezo a escribirla. Sí, corrijo mucho, de forma obsesiva, corrijo hasta horas antes de que el original entre en imprenta para desesperación de mis editores. Me leo mis propias novelas hasta diez veces antes de que se publiquen, o más, y las reescribo varias veces cuando las estoy creando, sobre la marcha. En la actividad literaria hay el momento creativo, de inspiración, cuando te dejas llevar por el torrente narrativo que de tu cabeza pasa al papel, el ordenador ahora, que es lúdico, hermoso, a través del cual perfilas la historia, escribes casi al dictado de alguien que tienes dentro, capítulo a capítulo, o de un tirón, como es el caso de Los ritos secretos, una novela corta que escribí durante doce horas sin parar, pero luego, detrás de ese momento de magia, hay un arduo trabajo no tan gratificante, más artesanal, de repaso exhaustivo y enriquecimiento del texto.
N.: Como lector, ¿cuáles serían tus preferencias en el terreno de la narrativa en castellano y tus autores favoritos? Negrita
JLM.: El boom sudamericano fue fundamental. De esa pléyade de autores extraordinarios me quedo con García Márquez, Vargas Llosa, Borges, Cortázar, Sábato. Fue un nuevo siglo de Oro de las letras sudamericanas sin desmerecer a Delibes, NegritaCela, Torrente Ballester, Sánchez Ferlosio, Luis Martín Santos, que me gustan mucho. Y en novela negra González Ledesma, Vázquez Montalbán, Juan Madrid y Andreu Martín me parecen determinantes. A un nivel más personal, porque me han marcado como novelista de género negro, me decanto por dos autores extranjeros que han cultivado la novela negra, Marc Bhem y su extraordinaria La mirada del observador, y Tierry Jonquet y Tarántula. James Cain es otro autor extraordinario, como Patricia Higshmith. Fuera del ámbito de la literatura negra me gustan mucho Nabokov, Malcom Lowry que, junto con Cortázar, es mi icono literario, porque Bajo el volcán es la novela que más me ha impresionado; London, Conrad, por los buenos momentos que me han hecho pasar en mi juventud; los rusos, claro, Tolstoi y Dostoievski; el inconmensurable Thomas Mann y los últimos premios nobel, que me parecen todos muy acertados: Coetzee, Jelinek, Hertha Müller. Y Thomas Bernard, que me lo dejaba, y me parece demoledor. Como verás la lista es interminable.
N.: Por último, ¿en qué proyectos literarios está ahora trabajando José Luis Muñoz?
JLM.: En dos. Uno ya casi está terminado y es una novela de intriga y múltiples localizaciones sobre las idas y venidas de un médico criminal nazi llamado Heim, apodado Doctor Muerte, del que se conoce tan poco que nadie sabe a ciencia cierta dónde está ni si vive, que burló durante más de cuarenta años a sus perseguidores. Es una novela que conjuga ficción y realidad, muy periodística, muy ágil, creo, con la que me lo he pasado muy bien. Creo que es una novela con atractivo suficiente, que viaja desde el presente al pasado de Mauthausen en donde ese tal Heim prestó sus servicios. La otra es una novela muy compleja, y muy larga, sobre la marcha de Hernán Cortés hacia Tenochtitlán, una epopeya que quería narrar en el año 2001 y aparqué para escribir en su lugar La pérdida del Paraíso sobre el descubrimiento de América, y he ido postergando hasta ahora. Voy por la mitad y no sé cuándo la terminaré.

Comentarios

Carlos Manzano ha dicho que…
El agradecimiento es nuestro, José Luis, por tu exquisita amabilidad y por tu colaboración con esta modesta revista electrónica. Para nosotros es siempre un orgullo contar con autores de tu talla.
Un fuerte abrazo.
Carlos Manzano
umbral de las voces ha dicho que…
Cada vez tu blog,José Luis, es mejor de lo mejor, felicitaciones por tus nuevas creaciones e impresiones de tus libros incluso en otro idioma
José Luis Muñoz ha dicho que…
Gracias, amigo de la otra orilla que me sigues con fidelidad