LA PELÍCULA


UN CORAZÓN INVENCIBLE

por José Luis Muñoz


Se dice de Michael Winterbotton, uno de los más prolíficos y comprometidos realizadores británicos, que su estilo es precisamente no tenerlo. Algo de verdad hay en ello. Si comparamos anteriores películas suyas como “Contigo o sin ti”, el docudrama “In this world”, el western “El perdón” – para mí, su mejor película -, la crónica social “24 hour party people”, la erótica “Nine songs”, la futurista “Código 46”, o la denuncia política “Camino a Guantánamo”, observamos, junto a un decidido tono social de toda su filmografía, una deriva, cada vez más evidente, hacia los terrenos del documental aunque sus películas entren dentro de la ficción.Si “En camino a Guantánamo” denunciaba el vergonzoso Gulag que los Estados Unidos mantienen en la isla de Cuba, un agujero negro legal que invalida por si solo su pretendida cruzada antiterrorista, en “Un corazón invencible” Winterbotton no tiene ningún reparo en hablar de otra clase de barbarie, la de los grupos radicales islamistas.Hace cinco años el secuestro y posterior asesinato por decapitación del periodista norteamericano y judío Daniel Pearl a manos de yihadistas paquistaníes en la órbita de Al Qaeda, conmocionó a la opinión pública. Su esposa, a la que Angelina Jolie interpreta en la película de Winterbotton, escribió un libro para exorcizar su dolorosa experiencia y el realizador británico recibió la oferta de Brad Pitt para rodar un film basado en ese suceso. Un encargo para un director de cine muy independiente, muy de izquierdas y poco proclive a aceptar encargos.Contrariamente a lo que cabría esperar de su filmografía, el realizador de “El perdón” no ha hecho un film político sino un drama personal pero utilizando, para ello, unos códigos cinematográficos próximos al documentalismo que inunda casi toda su filmografía – textura de la imagen de video digital, paroxismo de los encuadres para dar visos de realidad, material televisivo, abundancia de planos de calle, etc. – lo que no creo sea lo más acertado. Tienen más fuerza dramática los primeros veinte minutos del film, cuando Daniel Pearl, sin saberlo, se encamina hacia su trampa mortal – una falsa reunión con un jeque religioso paquistaní que es una celada de Al Qaeda para capturarlo – que los posteriores que se centran en las investigaciones y esfuerzos mancomunados de las autoridades policiales de Karachi, la embajada estadounidense, directivos de su periódico y familiares por rescatarlo con vida, algo que ya se sabe de antemano no va a suceder.Quizá sea la mejor baza de la película la interpretativa. No es proclive, sino todo lo contrario, Winterbotton a emplear estrellas de relumbrón en sus filmes – la excepción sería Tim Robbins “Código 46” – por lo que la apuesta por Angelina Jolie, impuesta a partir del momento en que Brad Pitt asume las tareas de productor, puede resultar extraña. “Muchos espectadores irán al cine sólo por ella y otros, sin embargo, rehusarán precisamente por su presencia”, manifiesta Winterbotton. Paradójicamente es Angelina Jolie, en un personaje que borda, tanto fisica como interpretativamente – a ello ayuda su grado de amistad con la viuda de Daniel Pearl -, lo mejor del film. Si la película de Winterbotton resiste su ritmo tedioso es por los matices de la actriz norteamericana que huye de todo divismo y se mete en la piel de Marianne Pearl – atención a cómo se rompe literalmente cuando le confirman que su marido ha sido asesinado, la secuencia más dolorosa del film – quizá husmeando que ésta pueda ser una interpretación de Oscar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy de acuerdo con estas reflexiones. Oye, ¿y de Apocalypto? ¿Y del Orfanato, que ha removido toda la base del cine español?

Fdo.- Patón.

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