LOS LIBROS DE MIS AMIGOS

PEDRO GÁLVEZ
Conocí a Pedro Gálvez en una Semana Negra de no sé cuántos años. Porque en las Semanas Negras de Gijón no sólo se hacen amigos negrocriminales. Conecté con él entonces con la excusa, si no me equivoco, de que yo acababa de publicar en Planeta la trilogía LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO, osea que éramos dos novelistas de género histórico aunque fascinados por épocas distintas y distantes. Él creo que presentaba NERÓN, la primera novela de esa apasionante tríptico sobre un periodo concreto del Imperio Romano que cierra con la espléndida LA EMPERATRIZ DE ROMA. De vida turbulenta - residió en Venezuela, de donde tuvo que huir por su vinculación al movimiento guerrillero, y en Alemania Oriental de donde escapó por disidente - Pedro Gálvez es hombre apasionado que no rehuye la polémica y un escritor excelente con una impecable trayectoria dentro de la novela histórica a la que llegó por casualidad. Es uno de los alicientes de la Semana Negra de Gijón y un acicate para seguir escribiendo.
Novelas publicadas: HISTORIA DE UNA HORMIGA, EL DUENDE, DESARRAIGO, HYPATIA, NERÓN y LA EMPERATRIZ DE ROMA

Foto del autor: Zeki.

Pedro Gálvez dixit
De niño me interesé por Egipto, y de haber estado en un país civilizado, quizás hoy fuese egiptólogo. Estudié incluso los jeroglíficos con la gramática de Gardiner. Luego me fascinaron los griegos (por Homero y por su ciencia). Y cuando llegué a los romanos me parecieron francamente detestables. Decidí convertirme en un analfabeto histórico. Lo logré. Cuando en la universidad de Caracas ingresé en el partido comunista, justamente cuando se levantaba el muro de Berlín, la dirección del partido me encargó escribir el manifiesto. Pues bien, fue entonces cuando me enteré de que Alemania estaba dividida.
Hace unos veinte años, viviendo en lo alto de una montana en una masía catalana, leí a Suetonio. En la parte sobre Nerón me dije que todo eso no podía ser verdad, que tendría que tratarse del drama de un niño artista al que nombran emperador por cojones. Y así tuve entonces la idea de escribir una tetralogía sobre una época que tanto se parece a la nuestra. Advertí entonces que no tenía ni zorra idea sobre la historia romana, ni siquiera sabía el nombre de los emperadores.
Me puse a investigar, me gasté unos dos millones de pesetas en libros del extranjero y escribí NERÓN - DIARIO DE UN EMPERADOR. Fui el primero en reivindicar la figura de Nerón; luego hubo historiadores que lo hicieron. Una de las cosas que me sorprendieron fue lo poco científica que es esa cosa llamada historia. La mayoría de los historiadores me parecieron una partida de idiotas, con honrosas excepciones. Descubrí también que el YO, CLAUDIO no es más que un plagio de Tácito y Suetonio. Páginas enteras sin cambiar ni una palabra. En realidad tuvo una idea genial: fusilarse a un estilista tan maravilloso como Tácito y a un humorista como Suetonio. Es como si escribiésemos una novela sobre Hernán Cortés y copiásemos a Bernard Díaz del Castillo y al propio Cortés. Saldría una novela ágil y divertida... y nadie se enteraría.
El libro sobre Nerón no lo quiso nadie en España. Emilio Teixidor, que me había publicado LA HORMIGA en Ultramar, me dijo: -Demasiado bueno para los tiempos en que vivimos, Pedro, y todos te van a decir lo mismo. Ya Javier Pradera me había dicho de HISTORIA DE UNA HORMIGA: -Es un libro demasiado original, y la originalidad se paga.
Mi reacción fue decidir que no volvería a escribir en mi vida. Me encerré en Premià de Mar a traducir bestsellers norteamericanos para Plaza & Janés (antes había traducido a Heinrich Heine y el FAUSTO de Goethe). Un buen día me fui de copas a Barcelona, regresé alegré y destrocé todo cuanto tenía algo que ver con la traducción (máquina electrónica, enciclopedias, diccionarios, etc). Al día siguiente vi el destrozo y me dije que estaba muy bien hecho. Llené dos contenedores de basura, cogí el manuscrito del Nerón y me fui a Berlín. Se lo ofrecí a la Aufbau Verlag. Lo publicaron.
Al leerlo en alemán se lo disputaron Planeta, Plaza & Janés y Grijalbo Mondadori. Lo cogió Grijalbo Mondadori, la editorial de mis sueños.
Cuando vino la fusión y se creó Random House estuve en Barcelona. Le comenté a Cristina Arminana que el Nerón era parte de un proyecto y me pidió que le escribiera la novela sobre Séneca. Me asusté. En aquella época tenía una biblioteca alucinante sobre el mundo grecolatino, prácticamente todas las fuentes, tenía montones de cuadernos con notas, etc. De todo me había desprendido.
Por fin me animé y escribí EL MAESTRO DEL EMPERADOR. Y fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que ser una trilogía íntima: Nerón, Séneca, Agripina. Así salió LA EMPERATRIZ DE ROMA.
En su proyecto inicial iba a ser un análisis sociológico de una sociedad. Ahora es una trilogía muy íntima, lo que no quita para que a veces juegue con paralelismos evidentes. La guerra de Irak no deja de ser la agresión de los nietecitos a las zonas de persas y partos.
El paralelismo entre Julio César y Bush resultaba evidente. Julio César hace en las Galias una guerra ilegal. Le pueden encarcelar e incluso condenarlo a muerte. Para evitar eso se carga la República. Bush se carga la democracia para evitar ir a la cárcel. Hablar hoy en día de democracia en los EEUU es un mal chiste.
Se me ha quitado un gran peso de encima al terminar la trilogía romana. Ahora acabo de concluir una novela negra en la época de Trajano.


Para acceder a la entrevista que concedió a La Nueva España Pedro Gálvez pinche aquí.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1762_35_557829__Gijon-historiadores-montan-novela-historica-tijera-goma-pegar

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