DIARIO DE UN ESCRITOR

Arán, 28 de agosto de 2011


Mi pie izquierdo sigue exactamente igual. Las tres pastillas que me tomé no hicieron el más mínimo efecto. La rozadura tiene su mal aspecto habitual. El empeine sigue con su desmesurada hinchazón que indica que bajo la piel algo sucede, una batalla de buenos y malos que, de momento, los primeros van perdiendo a pesar de los refuerzos. Y yo cojeando por la casa, subiendo a ritmo lento los cuatro pisos y maldiciendo, cuando estoy en el último, que me olvidé algo en el primero.

El domingo se anuncia espléndido, radiante, con cielo azul, un tímido velo de nubes que el sol disolverá, y el verde de mis montañas es una gigantesca esmeralda, pero yo lo veré a distancia, desde el velux de mi buhardilla. He desinfectado la maldita rozadura por enésima vez. Me he puesto encima una gasa impregnada de alcohol a ver si viendo las estrellas la cosa mejora. Y procuro no ser pesimista. Cuando el cuerpo no reacciona ante una tontería así, ante una simple rozadura en la que se metió, junto a la humedad, un poco de polvo, algo está pasando. Tampoco es que tenga muy buena cara. No me da el sol ni me va a dar en los próximo días de reclusión. Así es que mi rostro tiene un color macilento, la barba es todavía más blanca y las arrugas en la frente, surcos en el barro del que estoy hecho, son todavía más pronunciadas. Quizá debí llegar al Valle con más salud, más joven. Quizá me esté dejando llevar por mi maldita propensión al dramatismo del que huyo en la vida real para derivarlo a mis novelas. Un cuco canta desde un bosque próximo. El aire entra, límpido y transparente, por las dos ventanas abiertas y recorre el pequeño espacio de mi buhardilla en donde planté mi estudio. Tanta vida, a la que no puedo responder, me desazona. A mi lado el teléfono, la cartera, la botella de Ballantine's, que si utilizo será como desinfectante, y las fotos de los seres queridos, a los que quiero aunque no sé si soy correspondido. Blue Velvet se interesa por mi pie y eso me conmueve. Mal, le contesto, desde mi móvil. Ni los churros que me hice a primera hora, estrenando mi máquina, me levantaron el alicaido ánimo. Luego se cayeron de mis torpes manos la taza del desayuno, los platos, que se hicieron trizas en el suelo. Y a la pata coja los barrí para tirar el destrozo a la basura.



Vuelan dos vencejos y la montaña de enfrente, la que limita con mi Coth de Baretges, tiene un halo de rectilíneas y suaves nubes blancas. Esta el aire tan limpio que puedo distinguir cada árbol del bosque. Soy un voyeur de la naturaleza mientras mi propia naturaleza me traiciona.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me ha encantado esta entrada, de verdad...Y perdón si suena mal, lo digo porque estás un poco jodido, pero la forma en que lo describes, en momentos hasta con gracia al menos para mí...
Creo que he leído esta entrada y no he leído la anterior, pero me atrevo a escribir sin hacerlo, quiero decir (joder esto parece un trabalenguas)que no sé qué es lo que le ha pasado exactamente a tu pie y porqué está así...
La película "mi pie izquierdo" sublime...
Tampoco está mal "la ventana indiscreta", pero me temo que el escenario en nada se le parece, no?
Pilar
Rafa Garzó ha dicho que…
Compañero, no le des vueltas a la llanta averiada... Que no es vejez, coño. Puede ser mala circulación, aunque no paras; puede ser asunto de los niveles de agentes en sangre, si no comes lentejas; puede ser la altura; puede ser la humedad y el calor de Barcelona, que te has llevado a Arán... Ánimo y un abrazo.
Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
Ya me «echaron» del hospital, José Luis. Todo fue bien. Estoy en forma y con una silueta escultural…
Te acompaño en esta reclusión forzosa que espero sea productiva. Te recomendaría que te pasaras por la farmacia y compraras un buen desinfectante como el yodo, por ejemplo. Cuídate. Cariños
José Luis Muñoz ha dicho que…
Estupendo, Susana. Me alegro porque ahora precisamente iba a preguntarte por lo tuyo. Seguiré tu consejo. Un abrazo y me alegro muchísimo de tu estado.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues mañana lentejas por un tubo, Rafa. Gracias por la solidaridad con este corredor sin rueda.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Sí, Pilar, Mi pie izquierdo es una película muy buena aunque el mío esté hecho una mierda. El humor es una forma de ahuyentar el miedo.
Anónimo ha dicho que…
Hay una pomada llamada "TRIPLE ANTIBIOTICO" muy buena para raspaduras. Para el picor o inflamación funciona otra pomada: HIDROCORTISONA. Y por supuesto el clásico: BETADINE. Vienen incluso combinaciones de antisépticos con hideocortisona en aerosol muy prácticos. Me he vuelto una experta a causa de mis gatitos ;) Nunca se sabe qué puedan arrastrar en sus garras.

Cristine Pizán