DIARIO DE UN ESCRITOR



Arán, 29 de agosto de 2011
Mi pie izquierdo me marca las rutinas. Si me tengo que tomar el antibiótico cada 8 horas y antes del desayuno, comida y cena debo variar todos los horarios de mis comidas. Así es que me levanto a las 7 para desayunar, ¡Dios, qué pronto! y tomar la primera pastilla (claro que luego me vuelvo a la cama dos horas más y no está nada mal ese nuevo sueño segregado del que me despierto con más hambre y me obliga a desayunar otra vez), como a las 3 de la tarde exactamente, después de tragar la segunda píldora de la jornada, y ceno a las 11, tardísimo, marcado por la tercera y última pastilla.
Creo que viene el otoño. Se huele en el aire. Por eso vinieron dos operarios, dieron unos cuantos martillazos en el techo de mi salón comedor, pusieron un tubo en el agujero que abrieron y lo conectaron a una chimenea, bueno, no, a una estufa de leña. Espero no quemar la casa cuando la utilice y seguro que me quedaré dormido todas las noches mirando el fuego este invierno.
Escribo y me miro el pie izquierdo. Llevo setenta y dos horas mirándolo, esperando que se produzca algo tan paranormal como su hinchazón, pero a la inversa, y recibiendo consejos y apoyos muy diversos. Hay quien me dice que estoy loco aplicando alcohol a la herida que no hace más que quemarla (Bueno, las heridas se queman en las películas con teas encendidas así es que muy malo no debe de ser) y me derivan hacia el agua oxigenada y el yodo; los hay que rezan a los santos, a los orixás o hacen magia, blanca espero; y los que se creen que estoy de broma, pero no es ninguna broma aunque me haya reído para desdramatizar. Bueno, hay quien me puso más nervioso, como la californiana que tuve en casa, que me escribe diciendo que a lo mejor me tienen que cortar el pie. ¡Vaya ánimos! “A una amiga mía que le pasó lo que a ti le terminaron cortando la pierna”. ¡Vaya! ¿Y por qué no la cabeza, puestos? A todos estoy muy agradecido de que se hayan interesado por este miserable miembro de mi cuerpo, pero especialmente a La Arquitecta de mi Sexta Vida, que sé que estará siempre a mi lado; a Blue Velvet, que está a mil kilómetros al norte pero se preocupa; a Madame Deveria, Dama de Sanabria, que es una persona exquisitamente atenta y educada; a La Camarera de las Titas de Granada, que me hizo de enfermera a distancia; a un colega rojo que no conocí en esta Semana Negra, porque no fui invitado a ella... Pero lo importante es que mi pie lo mantengo y no me lo voy a dejar cortar.
Decido que hoy sea el día que me rebele contra mi estado, así es que, harto de mi encierro salgo a la calle, compro El País a mi amiga paraguaya y me siento, porque los veraneantes huyeron ya a sus casas y sus rutinas, en mi terraza a tomarme mi cerveza de euro veinte al sol. No hay que tomar alcohol con los antibióticos. ¡Pues yo tomo!
De la lectura de las noticias me interesa una insólita. Deberían aprender todos los empresario del país de Isidoro Alvárez, el propietario de El Corte Inglés que, pese a haberse reducido un 13,5% el beneficio neto de su grupo, ha optado por aumentar la plantilla. No voy mucho a esos grandes almacenes, prefiero dar de comer al pequeño comercio, pero siempre me ha parecido muy correcta su política empresarial hacia sus empleados y clientes. Su comportamiento en tiempos de crisis, cuando los empresarios, por sistema, recurren a los ERES o a las deslocalizaciones, merece respeto.
Con el cuarto sorbo a la cerveza, que me cuesta tragar (en este otoño avanzado apetece más un chocolate con churros) paso a otra nueva insólita. Ricos de Francia y Alemania piden pagar más impuestos. La noticia se puede analizar desde dos vertientes muy distintas. Una, positiva. Bien, unos cuantos ricos, seguramente no los más, creen que deben de ser más solidarios con la crisis y arrimar el hombro como lo estamos haciendo todos. La otra lectura de la noticia no puede ser más negativa con la maldita clase política que nos gobierna aquí, en Francia y en Alemania: ¿Tienen que ser los propios ricos los que digan a los anodinos gobiernos que les suban los impuestos? Una razón más para indignarse y decirles lo que oyen en la calle: No nos representan.
Ya en casa, de mucho mejor humor (la cicatriz cerró, no sé si por las invocaciones que a uno u otro lado del Atlántico se han hecho, y el pie no me duele y hasta diría que adelgazó algo) escribo mientras escucho a Dolores de Cospedal, la mujer lista y seria del PP. “Subir impuestos sólo genera paro”. No sé de dónde lo ha sacado: subir impuestos, y tener más servicios sociales con ellos y mejorar infraestructuras genera empleo. Sigue. “Estamos en contra de resucitar el impuesto de patrimonio por demagógico”. Está en una rueda de prensa y un periodista le ruega que matice. Oigan, eso dijo, porque yo lo oí en esa cadena y en otra, osea que no fue una psicofonía. “Todos sabemos que las grandes fortunas no suelen pagar impuestos de patrimonio”. Bien, sí, lo sabemos, y por eso estamos indignadísimos, señora Dolores de Cospedal. Tras decir eso, ya sabido, debería decir, a continuación: “Eso con nosotros se va a terminar y las grandes fortunas pagarán por sus gigantescos patrimonios”. Pues no, no lo dijo. Asume, y da por inevitable y natural, como el huracán Irene, el que los ricos se escabullan de pagar impuestos. ¡A las armas! Creo que mi pie izquierdo se enciende y quiere dar una patada.
Mi comida es frugal, para pasar la segunda pastilla de la jornada. Licuo un tomate, una zanahoria y una manzana, echo un poco de sal, remuevo y bebo: exquisito. Luego un huevo revuelto, porque se me rompe al echarlo a la sartén y tomo la decisión, en el último instante, con el tenedor de madera, de revolverlo, y unas patatas fritas exquisitas que compré semanas atrás a la Tendera Discreta. Para beber: agua del Garona que pasa a cincuenta metros de mi puerta.
Sigue el run run con esa reforma constitucional que nos quieren imponer con nocturnidad y alevosía los anodinos que nos gobiernan en este momento y los que lo harán a partir de noviembre. Al dictado de los mercados que nadie eligió y gobiernan el mundo (SPECTRA que hubiera dicho Vázquez Montalbán que se está perdiendo todo esto) se quiere introducir en la constitución un techo de déficit. Yo pondría en la Constitución un clausula que dijera que todo partido político que incumpla el programa por el que fue votado sea inmediatamente desalojado del gobierno.
Decidido a ser mal enfermo, a media tarde, tras una solitaria siesta de hora y media, me pongo la malla de ciclista, cojo la camiseta más zarrapastrosa, me encasqueto el casco amarillo, me coloco las sandalias de Capitán Tapioca, las que me han hecho esa rozadura y son las culpables de todo, con calcetines de lana (mis intentos por meter mi pie izquierdo en una zapatilla de deporte resultaron vanos: de un 43 pasó a 45 y no entra, y si llega a entrar no sale), monto en la bici tras estar tres cuartos de hora arreglando el freno de la rueda delantera que se desenfrenó cuando me dieron la noticia de que iba a ser abuelo en horas (soy pésimo mecánico, pero lo suplo con mi obstinación enfermiza) y me voy carretera abajo, y arriba, hasta Canejan, un pueblo más allá de Les, en la línea fronteriza, en la falda de un elevado monte y que fue el primero que los maquis de la UNE, la Unión Nacional Española, conquistaron en 1942 tras rendirse el retén de la Guardia Civil cuando agotó la munición. En Canejan lamento no haber cogido el monedero para recompensar mi hazaña con una clara y regreso a mi casa cuando ya anochece. Hoy pruebo las luces de posición de mi bicicleta Funcionan. No me han arrollado. Y Blue Velvet me dice que llegó a La Ciudad de Las Luces.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Uno de los placeres sencillos de mi vida, es levantarme pronto, desayunar, y volver a la cama a leer y después dormitar...
No es por nada, que no es plan de echar broncas, pero mira que coger la bici con ese pie, y encima con las mismas chanclas que te provocaron la rozadura...
En fin, ...
Me sigue gustando como cuentas las cosas, sobre todo el abanico de temas, desde las más puramente domésticas hasta las políticas...
Eso está bien, combativo...
Me da que tu pie mejor, eh??
(sigo publicando como anónimo porque este sr.google no me admite como usuaria y eso que tuve un blog hace 5 años...)
Pilar
Anónimo ha dicho que…
Ah, se me olvidaba, el otro día al comer un cocido como Dios manda (sopita de cocido, garbanzos, berza, morcilla, chorizo, relleno, costillita, carne...) me tomé un omeprazol antes de empezar y como no teníamos agua, me lo "zampé" con un vino de la ribera de muerrte, vamos que el alcohol se hace amigo ahí dentro de antibióticos y de lo que sea...
Otra cosa, mira que la Cospedal me parece poco atractiva, no? y por cierto que gesto más feo el de la mano (esto es comentario frívolo, perdón)
Pilar (anónima impuesta por Google)
M. Deveriá ha dicho que…
No sabía que las culpables del mal de tu pie izquierdo hubieeran sido las famosas sandalias del Coronel Tapioca, las mismas con las que anduviste por la nieve en uno de tus viajes. Y, aunque me preocupo por tu pie, no puedo darte ningún consejo ni hacer de enfermera. soy ignorante de esa materia.
Por cierto, creo que te gustó un título que te sugerí para una novela, ¿te acuerdas? Las sandalias del coronel, jeje, más vigente que nunca.
Siempre un placer leerte.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pilar Anónima Google, gracias. Vaya con ese cocido que no se lo salta un muerto. Una de mis muchas debilidades es la cocina castellana, que es muy auténtica y algo adusta, pero me muero por ella. Siempre que voy en coche a Madrid me detengo en un precioso pueblo de Soria que se llama Medinaceli y allí siempre me espera una pata de cordero al horno. Me gusta que te guste lo que escribo y cómo lo escribo. El diario son confesiones, pensamientos, opiniones y cotidianidad, pero no se vaya a creer que lo cuento todo...Sí, soy un poco bárbaro en eso de coger la bici con el pie así, pero uno es como es y a estas alturas ya no se cambia. Me entra en estos momentos el aroma de pan recién hecho y ese es un perfume que despierta el hambre del desayuno. Grcias, como siempre, por leerme y estar tan atenta a la salud de este corredor...cojo.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues Deveriá (ayer o anteayer me comí la tilde, me cachis) eso de Las sandalias del Coronel suena un poco a Las sandalias del pescador en la que Anthony Quinn hacía de Papa. Pero eso pensaba exactamente antes de leerte, que esa sandalias me han llevado por caminos nevados sin problemas y me han fastidiado en la montaña. Para ser justos hay que decir que lo que afectó al pie no fue la rozadura en sí sino la maldita humedad de Barcelona y mi mala idea de ponerme una tirita encima. En un país del Trópico ya habría arrojado mi pie a las pirañas. Gracias, aunque no seas enfermera. Yo tampoco. Hube de ir a la farmacia a comprar alcohol, gasas y todas esas cosas que nunca uso.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Ah, Pilar Anónima Google, tiene ud. toda la razón con ese gesto de la mano de la Cospedal en el que no había caído. Pero por lo que dijo merece que le corten esa mano, por lo menos.
Sí, ese volver a la cama después de levantarse es muy placentero.
Adriana Serlik ha dicho que…
Aloe vera, queridísimo amigo. Pasa sobre la herida el líquido que contiene una hoja de aloe vera y se curará rápidamente. Que te necesitamos sano, también sano puedes tomar dos desayunos con una dormición intermedia.
Un abrazo
Adriana
Poma ha dicho que…
Enhorabuena Abuelo¡¡
Lo del pie, nada, sanará. Se lo digo yo, que me planché la muñeca y el pulgar al confundirlos con una camisa.Curas cuando toca y tiempo. Lo que no tengo tan claro, es que esos "ricos" tan solidarios , no se adelentaron a lo que creian sería un impuesto por ley y quedar la mar de bien.
Gospedal & Cía......sin solución¡¡

En fin, me es grato retomar, las lecturas del corredor de fondo.
Un mimo para su pie izquierdo.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues tienes razón, Adriana. No se me ocurrió. Para la próxima. La herida ya está curada y el pie ha vuelto a su estado normal. Pero me lo apunto o lo compro para tenerlo a mano.
José Luis Muñoz ha dicho que…
El pie sanó, Poma. Uff, la plancha quema. Y el café. Hace un año tuve un accidente con un churro que me saltó a la mano con su aceite correspondiente y no vea como me quedó.
La esperaba este verano, pero veo que no ha subido. Quizá prefiera el otoño, la temporada de las setas. Ya sabe. Suba con buenas botas y mochila, de llevarla por senderos ta me encargo yo.
Pilar ha dicho que…
Jose Luis, por Dios!! haga "usté" una entrada nueva y quíteme a esta Cospedal...¡qué Dolores!, siempre pensé que ese nombre no se puede aguantar, anda que no hay nombres bonitos, por algo decía la Lola de España o alguien que la imitaba: "no me llames Dolores, llámame Lola"...