LA PELICULA



UNA MUJER EN ÁFRICA
Claire Denis
Podría parecer, por su línea argumental y ubicación– África; una mujer valiente y decidida, a pesar de su apariencia feble; un cafetal, última razón a la que se aferra la colona francesa para no abandonar el continente – que Una mujer en África, la última película de Claire Denis (París, 1948), realizadora de Chocolat, Beau travail y Vendredi soir, entre otras, puesta en imágenes de un sólido guión obra de la joven y laureada (Premio Goncourt) escritora Marie Ndiaye, fuera una puesta al día de Memorias de África del desaparecido Sidney Pollack cuando es precisamente su contrario, porque en esta visión dura y descarnada que la directora francesa nos ofrece de un continente desgarrado por la violencia de los golpes de estado y las guerras tribales, y de unos colonos que son meros supervivientes en un mundo hostil en el que han echado sus raíces y se resisten a abandonar, hay de todo menos el glamour que destilaban los fotogramas de Pollack o el texto de Isaak Dinessen, la baronesa Blixen, en el que se inspiraba el director norteamericano en su exitoso film.
Los colonos franceses que, con enorme sobriedad y buen trazo, describe Claire Denis son una pareja de perdedores natos que sobreviven con toda clase de penurias en un rincón del peligroso continente negro del que han huido todos los blancos por miedo a las represalias y ellos se resisten a abandonar con una conducta suicida: Marie Vial (una extraordinaria Isabelle Huppert) que saca fuerzas de su fragilidad física y de su ciega ausencia de temor, obcecada en no abandonar un cafetal que es su vida y razón de existencia, y su ex marido André (un Christopher Lambert que, a medida que envejece, es mejor actor) deben lidiar con Manuel (Nicolas Duvauchell), su desubicado hijo adolescente de rasgos psicóticos y autistas (en un clarificador flash back Marie comenta al alcalde (William Nadylam) que su hijo vino al mundo sin la última cocción), en un entorno cada vez más peligroso por la cercanía de los rebeldes descontrolados, niños soldado bajo los efectos de la droga (magnífica la secuencia en la que se atiborran con las pastillas de la farmacia que asaltan) que siguen las directrices de un extraño y carismático líder llamado El Boxeador (Isaach de Bankolé) que agoniza en el cafetal de los Vial, y del ejército que los persigue.
Claire Denis mantiene el pulso narrativo y la tensión dramática entre los miembros de la singular familia protagonista cuyo dibujo es muy convincente, dosifica la violencia, que estalla al margen de la razón y horroriza por su gratuidad aleatoria, y se sirve de una fotografía árida y quemada por el sol (buen trabajo de Yves Cape) que recoge un paisaje nada idílico y sí muy polvoriento para radiografiar un continente sumido en el caos postcolonial en el que los blancos, por mucho que hayan nacido allí y padezcan el mal de África, virus que Henri Vial (Michel Subor), el patriarca del cafetal, parece haber inoculado a su testaruda hija, no serán nunca tenidos como africanos sino como extranjeros que están de paso. Una teoría, por cierto, que es la que defiende, con gran escándalo por parte de sus compatriotas sudafricanos, Coetzee en su autobiográfica novela Verano. Y es que Una mujer en África podría ser perfectamente una historia escrita por el caustico premio nobel porque la radiografía sórdida que el escritor anglófono y la realizadora francófona hacen del continente africano y su problemática relación con sus antiguos colonos es muy similar.
José Luis Muñoz

Comentarios

B. Miosi ha dicho que…
Buena, muy buena reseña. Ojalá algún día hicieras una reseña de una de mis novelas!

Un abrazo,
Blanca
M. Deveriá ha dicho que…
Buena reseña de una película que estoy deseando ver desde que se estrenó y que ha impedido mi voluntario aislamiento veraniego. La Huppert me encanta.
Un abrazo enorme.
José Luis Muñoz ha dicho que…
No te la pierdas, Pilar. Es de lo mejorcito que podrás encontrar en la cartelera este verano. La Huppert es de las mejores, una actriz enortme que consigue transmitir sin esfuerzo.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues B. Miosi estoy abierto a ello, Enviame una