EL APUNTE

POR LA BOCA
MUEREN LOS PECES
A cinco años de una de las mayores infamias, la invasión y destrucción de Irak, algunos de sus protagonistas aun se atreven a justificar ese desastre internacional que ha hecho avivar la inseguridad internacional y resurgir el terrorismo yihadista, quizás el oscuro fin de toda esa operación petrolero militar.
De los escasos defensores del desastre, el actual inquilino de la Casa Blanca es uno de ellos. A un lustro de aquel fenomenal engaño, por el que debería pasar por los tribunales y ser destituido por haber engañado con alevosía a toda una nación, el peor presidente que ha tenido la primera potencia mundial no se desdice un ápice de la decisión tomada y no sé a quién engaña con su forzado optimismo. Lo que es evidente es que va a dejar un regalo envenenado a su sucesor. Lo fácil fue entrar en Irak y destronar a Sadam Hussein, pero lo difícil va a ser salir de allí sin empeorar más las cosas de lo que ya están. De momento sigue el negocio en el país castigado por la plaga bíblica de esos chalados neocons: cuantiosos gastos militares que harían temblar los presupuestos de cualquier país del mundo, oportunidad de oro para los guerreros privados amigos del vicepresidente Cheney y para todas las empresas de logística, constructoras, gestoras de los pozos petrolíferos, transportes, etc. que se lucran con ese calvario. El negocio es el negocio y es una maravilla cuando se financia con fondos públicos que, pasados por ese amasijo de sangre y petróleo, se convierten en beneficios privados que van directamente al bolsillo de quienes auspiciaron la subida de ese inepto político al poder.


Desde el otro lado del Oceáno, con un inglés más depurado que el de sus primeras clases en Georgetown, José María Aznar sigue negando la evidencia y haciendo el sordo ante el ruido y la furia de la hecatombe. Cuando debería pasar de puntillas por el asunto, correr un tupido velo sobre su papel vergonzoso en la decisión que tanta muerte y destrucción está llevando a Mesopotamia, el ex presidente español que más exacerbó a los separatismos tampoco se desdice de su amigo Bush ni de su papel en esa foto de las Azores por la que el 99 % de los españoles, a los que debía representar, sentimos profunda vergüenza ajena. En un ejercicio de torpeza e ignorancia se atrevió a decir que ahora, sí, ahora, se vive mejor en Irak que con Sadam Hussein. No sé en qué perversa estadística se basa cuando todo el mundo sabe que ahora, en Irak, o en lo que queda de él, se vive infinitamente peor que con el sátrapa, torturador y genocida Sadam Hussein. Que se lo pregunte a los doscientos mil o millón de civiles muertos en estos últimos cinco años ─ no hay estadísticas fiables en el no país ─, que se lo pregunte al 60% de desempleados, a los cientos de miles de desplazados, a los que no tienen agua ni luz, a los que mueren en los hospitales por falta de médicos y medios, a los que van a comprar y ya no vuelven, asesinados por alguna enloquecida facción o en un control estadounidense. Decir que la situación en Irak es ahora mejor que hace cinco años es sencillamente faltar a la verdad, algo a lo que el ex presidente ya está acostumbrado desde que dijo estar convencido de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.

Flaco favor le hacen esas palabras a un partido en el que me consta que hay gente inteligente, honesta y válida que se habrá sentido insultada por sus declaraciones. Debería permanecer en silencio, en un modesto segundo plano, hacerse invisible. Pero nuestro inasequible ex presidente, que quiso poner a España en el lugar que le correspondía en el mundo, se queda solo en la esfera internacional defendiendo lo indefendible al lado del político más desprestigiado de las últimas décadas. ¿A qué le está obligando el contrato que en su día suscribió en las Azores? Bueno sería, por higiene democrática, que el monaguillo español acompañara al celebrante norteamericano, cuando éste deje de tener la inmunidad como presidente de USA, al Tribunal Internacional de la Haya, y que compartan juntos el banquillo de los acusados como compartieron con los pies la mesa del rancho tejano.

JOSÉ LUIS MUÑOZ

Comentarios

Nome Digas ha dicho que…
Pues totalmente de acuerdo con este artículo. Tienen la suerte de que los tribunales que les acabarán juzgando aplicarán una ley muy distinta a la de Sadam Hussein.
Dadas las declaraciones recientes de Aznar he publicado en mi blog un artículo sobre este tema; nuestras interpretaciones son muy semejantes.

Un saludo.