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LA CARRETERA
Cormac McCarthy

Mira por donde un escritor hudizo, que eso deberíamos serlo todos, al estilo de Thomas Pynchon o Sallinger, de los que nadie sabe si siguen vivos o han muerto - quizá su albacea esté publicando sus novelas póstumas a cuenta de los invisibles autores -, se convierte en escritor de moda por varios motivos. Uno, que su novela LA CARRETERA obtiene el Premio Pulitzer. Dos, que NO ES PAÍS PARA VIEJOS es llevada al cine por los Coen.
Es LA CARRETERA un libro seco, árido, como el paisaje desolado por el que deambulan sus dos protagonistas, un adulto y un chico, sin más pertenencias que un carrito de supermercado, un arma de fuego y algunas latas. Es una novela de carretera fría y atípica. Quizá su dato más relevante es la poca información que se nos da del desastre que ha convertido el mundo en un erial en donde sobreviven seres al margen de la ley y la civilización, asesinos y caníbales de los que hay que cuidarse, y de las circunstancias personales de los protagonistas: nada. Acompaña el lector en ese errático deambular sin meta a los dos protagonistas, y lo hace sin que estalle, en ningún momento, la emoción. Está perfectamente escrito el libro, sin duda, con las palabras justas, lo que no siempre es facil conseguir, esa economía del lenguaje, la precisión de su léxico, pero le falta carne y sangre al relato. Realmente todo esta muerto, todo es gris y mortecino, y no hay salvación posible. Una novela apocalíptia y nihilista. JOSÉ LUIS MUÑOZ

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