EL LARGO ADIÓS

ALAIN ROBBE-GRILLET
Murió a los 85 años Alain Robbe-Grillet, uno de los padres del nouveau roman- Marguerite Duras, dentro del mismo movimiento cultural, tuvo mucho más éxito e hizo una literatura mucho más accesible -, al que por cierto no le han dedicado ni un minuto las televisiones y leve espacio los diarios. Para muchos fue considerado un escritor aburrido, aunque nadie le niega su espíritu de renovación. Un regicida, Las gomas, El mirón, La celosía, En el laberinto, El espejo que vuelve, La casa de citas, Proyecto para una revolución en Nueva York, Topología de una ciudad fantasma, Recuerdos del Triángulo de Oro, Genio y Reanudación conforman su legado literario.
Sin ser un entusiasta lector de sus libros, y menos un visionador apasionado de sus películas, reconozco una extraña fascinación por sus habilidades narrativas y cinematográficas en un cierto momento de mi vida. Creo, aunque no la recuerdo muy bien, haber leído Reanudación, La celosía, El espejo que vuelve y El mirón. Me gustaba esa obsesión muy suya por introducir en la narración el objeto, su descripción minuciosa de los mismos que hacía extensible a sus personajes, sobre todo a los femeninos, convertidos en fríos objetos de deseo en su curiosa obsesión erótica. Decían de él que era un hombre de una vida sentimental agitada y que sus fantasías sexuales las trasladaba de su vida a la literatura y al cine, y viceversa. De sus películas recuerdo especialmente DESLIZAMIENTOS PROGRESIVOS DE PLACER, visionada en los años de miseria cultural del tardofranquismo en el Instituto Francés de Barcelona, un oasis cultural en donde unos pocos privilegiados nos podíamos empapar con películas de la vanguardia francesa que nuestros censores no dejaban que se proyectaran en salas de exhibición convencionales. La película, que seguro ahora me aburriría, era un decálogo sobre las artes del bondage de las que Luis García Berlanga, uno de nuestros más ilustres erotómanos, es ferviente defensor.
Influido por él, por la descripción obsesiva de los elementos en detrimento de la acción, escribí mi PUBIS DE VELLO ROJO, novela ganadora de la Sonrisa Vertical en la que, conscientemente, porque así lo requería la narración, el sexo era algo gélido, mecánico, brutal y sórdido, ausente de erotismo pero tremendamente transgresor. Quizá su trabajo más relevante de Alain Robbe-Grillet fue el guión, muy literario, siempre alabado, de EL AÑO PASADO EN MARIENBAD de Alain Resnais.

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